Con aproximadamente cinco millones de gallinas ponedoras en producción y un consumo anual de hasta 230 huevos por habitante, el sector avícola enfrenta una fuerte competencia. Néstor Zarza, presidente de Avipar, revela la apuesta del gremio por la tecnología, la formalización y la apertura para impulsar el crecimiento del sector.
Paraguay produce al menos cuatro millones de huevos por día, una cifra que refleja el crecimiento del sector y su importancia en la alimentación. Sin embargo, la precisión en las estadísticas es difícil debido a la informalidad del sector que corresponde a pequeños productores, según explicó Néstor Zarza, presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar).
El país cuenta con un hato aproximado de cinco millones de gallinas ponedoras en producción. A este volumen se suma la producción casera, arraigada principalmente en las familias rurales, que también contribuye a la oferta nacional.
El consumo per cápita se ubica entre 220 y 230 huevos al año y mantiene una tendencia creciente. Sin embargo, en los últimos años, la mayor disponibilidad de este insumo primario intensificó la competencia y deprimió los precios.

“Hoy en día es una de las proteínas más baratas y está a disposición en todas partes”, destacó Néstor. Si bien los consumidores se benefician con más ofertas y precios bajos, el escenario resulta más complejo para los pequeños productores, que deben sostener sus negocios con márgenes presionados.
Exportar, el próximo gran desafío. La posibilidad de llegar a mercados internacionales todavía enfrenta obstáculos. El huevo fresco es altamente perecedero y Paraguay no tiene experiencia en su exportación industrial. Además, se requiere cumplir con normas sanitarias y de inocuidad alimentaria compatibles con las exigencias de otros países.
La informalidad también limita las oportunidades de acceso a mercados externos. Por eso, el sector trabaja en mejorar la normativa y la regulación, con la expectativa de avanzar hacia futuras exportaciones.
Tecnología para enfrentar el calor. En infraestructura y tecnología, las empresas formales muestran avances importantes, con inversiones constantes en innovación. Los galpones incorporan materiales isotérmicos para reducir el impacto del calor, un factor crítico en Paraguay.

Las gallinas ponedoras necesitan temperaturas de entre 14 y 28 grados, mientras que en el país suelen registrarse entre 40 y 45 grados.
“Hoy sabemos cómo enfrentar los riesgos sanitarios”, señaló el presidente de Avipar, al destacar los avances en bioseguridad y el intercambio de experiencias con Brasil. Finalmente, dijo que el tratamiento de los desechos, siempre es un desafío, sobre todo, desde el punto de vista ambiental, aunque cada vez se tiene más oferta de equipos y manejos que ayudan a paliar los problemas que normalmente genera la producción en materia ambiental.
