1979 es posiblemente el año más fructífero del balompié guaraní. La Albirroja logró su segunda Copa América y Olimpia cortaba la hegemonía de los clubes brasileños, uruguayos y argentinos al levantar por primera vez la Copa Libertadores de América, nada más y nada menos que en la Bombonera de Boca Juniors.
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El hasta ahora único título mundial a nivel de clubes llegó a Para Uno luego de que el 18 de noviembre de 1979, en el Malmö Stadion de Suecia, Olimpia derrotase al club local Malmö 1-0.
Tres meses después, el 2 de marzo de 1980, el conjunto nórdico cruzó el Atlántico y visitó suelo guaraní en busca de la heroica. Lo único que los suecos se llevaron de vuelta a Europa fue la medalla al vicecampeón porque el Decano hizo valer su localía.
Aquel equipo, dirigido por el ‘negro’ Luis Alberto Cubilla, capitaneado por Luis Torres, y bajo el patrocinio de Osvaldo Domínguez Dibb, ingresó a la historia grande del fútbol mundial con Ever Hugo Almeida; Alicio Solalinde, Roberto Paredes, Daniel Di Bartolomeo, Flaminio Sosa; Carlos Alberto Kiese, Alfredo Yaluk, Luis Torres, Osvaldo Aquino; Hugo Ricardo Talavera y Evaristo Isasi.
También ingresó, y aseguró el marcador, el delantero Miguel Michelagnoli.
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La legitimidad de este logro fue puesta en jaque cuando el vigente presidente de FIFA, el suizo Giani Infantino, solo reconoció a los campeones del Mundial de Clubes. Meses después, y tras la intervención del hoy titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez, se le devolvió su carácter oficial a la extinta Intercontinental.
Es la estrella más brillante en la vitrina franjeada, de las contadas del fútbol paraguayo en sus distintas ramas y de las escasas en Sudamérica. Olimpia de Paraguay, para el mundo, campeón de la Copa Intercontinental 1979.
