“Mientras yo sea presidente, Arce no pisa más Cerro Porteño”, fueron las escuetas y contundentes aseveraciones de Juan José Zapag.

Si bien hoy no es el presidente y lo es su hermano, sabida es su enorme influencia en las tomas de decisiones y su aporte financiero.

Chiqui Arce era elegido en Olimpia y de su mano, bajo la administración de Marco Trovato, el franjeado ganaba la recordada “cuarenta”.

Para peor, el Decano lo hizo en una finalísima ante el club en el que se forjó como futbolista y con el que tiene hasta la fecha una tremenda identificación histórica.

Su paso al club enemigo lo convirtió en uno de los tantos legionarios odiados por la mayoría de los cerristas. En ese selecto club de “desprestigiados” están algunos como Carlos Gamarra, Julio Enciso, Guido “El Mago” Alvarenga, Danilo Vicente Aceval y Diego Barreto.

Otros futbolistas que pasaron por el Ciclón y decidieron mudarse a Olimpia no causaron impacto con esas transferencias.

Pero el fútbol, cual rueda que gira pone a Juan José Zapag de cara a aquellas declaraciones que las debe olvidar, porque las urgencias apuran y el equipo está a la sombra de su archirrival.