Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Al mencionar el término “startup”, a más de uno le vendrá a la mente la considerada como “meca” de este sector, Silicon Valley, en Estados Unidos, sitio que en la actualidad alberga a varias de las grandes firmas de la industria tecnológica, como Apple, Google, Meta, Intel o Nvidia, por citar algunas.
En términos prácticos, una startup es un proyecto de base tecnológica con potencial de escalabilidad y menos de 10 años de creación. A diferencia de un emprendimiento tradicional, su modelo apunta a encontrar una solución que pueda crecer rápidamente y llegar a un número cada vez mayor de usuarios o clientes, generalmente mediante el uso de tecnología.
Paraguay no queda exento de contar con este tipo de proyectos, varios de los cuales tienen un enorme potencial. Así lo señala a HOY Andrea Vronik, directora de Innovación de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (CISOFT) y una de las impulsoras del programa “Startups Paraguay”.
La misma afirma que uno de los primeros pasos para poner en marcha una startup es “contar con una buena idea”. Sin embargo, no se trata solamente de tener una propuesta innovadora, sino de identificar una necesidad o problemática concreta que pueda ser solucionada mediante una herramienta con posibilidades de crecimiento.
“Esa idea debe tener posibilidad de crecer con tecnología. Y debe venir de una persona que haya sido capaz de detectar una necesidad o problemática a resolver”, sostuvo.
A partir de allí, la conformación de un buen equipo resulta fundamental para llevar adelante el proyecto. Luego llega una de las etapas determinantes: la validación. Para ello, se busca conseguir los primeros usuarios o clientes dispuestos a probar la solución y, principalmente, a pagar por ella.
“Ese primer cliente que está dispuesto a pagar por la solución que se propone, dispuesto a probar y adoptar esta nueva forma de hacer las cosas”, explicó Vronik.
Una vez que el proyecto comienza a tomar forma, también llega el momento de formalizar la empresa. En Paraguay, las startups pueden constituirse bajo la figura de Empresa por Acciones Simplificadas (EAS), modalidad que ofrece ventajas en cuanto a costos y tiempos y permite formalizar un emprendimiento de manera más ágil.
Pero contar con una idea y validarla no siempre es suficiente. Uno de los principales desafíos para estos proyectos es conseguir los recursos necesarios para desarrollarse y alcanzar una mayor escala. En este punto aparecen los capitales semilla, destinados a financiar las primeras etapas, así como los fondos y firmas de Venture Capital, que invierten en proyectos con posibilidades de crecimiento.
Una de las que operan a nivel local es PARCAPY – Asociación Paraguaya de Venture Capital, que agrupa en un mismo espacio a los fondos, aceleradoras y redes de inversión ángel de Paraguay, a modo de facilitar el proceso de obtención de recursos en sus primeras instancias.
“Si la idea es buena y tenés una forma de presentarla, presentás esa idea y el que gana recibe una inversión”, refirió Vronik.
Un ecosistema en crecimiento
A nivel local, el escenario de startups está “más movido que nunca”, sostuvo la directiva de CISOFT. Si bien considera que todavía existen pasos por dar para alcanzar el ritmo de otros mercados de la región, los últimos años fueron importantes para conectar a los distintos actores que forman parte del ecosistema.
Entre ellos se encuentran instituciones públicas y privadas, emprendedores, inversores, aceleradoras y organizaciones vinculadas al sector tecnológico. En este proceso también destacó el papel de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (CISOFT), que permitió a las startups contar con una representación más formal para abordar desafíos, oportunidades y proyectos de desarrollo.
Durante los últimos años también surgieron iniciativas como Moonshot y la primera aceleradora paraguaya, además de nuevos laboratorios de innovación y startups studios, como Carlstein Lab. A esto se suman firmas de Venture Capital de la región que comenzaron a explorar oportunidades de inversión en emprendimientos locales.
Los programas de incubación y capital semilla también contribuyeron al surgimiento de diferentes proyectos. Entre las startups que operan en el mercado paraguayo se encuentran Fiweex, Reva, Helpers, Monchis, Smart Soil y Vakappy. Otra iniciativa con proyección es okai, que se destaca dentro del programa EmprendeLatam.
El sector fintech también ganó espacio dentro de este proceso. Entre los emprendimientos mencionados se encuentran Masfazzil y Goekua, además de billeteras electrónicas que posteriormente pasaron a formar parte de los servicios ofrecidos por bancos nacionales. Estos desarrollos evidencian el impacto que las nuevas tecnologías tienen sobre los servicios financieros y sobre la manera en que los usuarios realizan sus operaciones.
A la par, otras startups como Happy Living, Hand, Fix y Taimin buscan abrirse camino en el sector de servicios, ampliando la diversidad de propuestas que forman parte del ecosistema paraguayo.
La importancia de la comunidad
Para Vronik, el crecimiento de una startup no depende únicamente de sus fundadores o de la disponibilidad de capital. El acompañamiento del ecosistema resulta fundamental tanto durante la creación como en las posteriores etapas de desarrollo y expansión.
Muchos emprendedores comienzan sin conocimientos suficientes sobre cómo administrar una empresa de estas características, por lo que las mentorías, los contactos y los espacios de formación pueden resultar determinantes para avanzar.
“Es colaborativo, no es que estás solo en el mundo. Se necesita comunidad, contactos, conocer el ecosistema, asistir a los eventos destinados a conseguir fondos o a las mentorías”, señaló.
El segmento de startups forma parte del ámbito de competencia de la Dirección Nacional de Emprendedurismo, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), desde donde se acompaña el trabajo desarrollado por la comunidad emprendedora y el sector privado.
Asimismo, desde Startups Paraguay se brinda asesoramiento e intermediación para conectar a los emprendedores con socios y mentores que puedan acompañarlos durante las primeras etapas y ayudarlos a superar los desafíos propios del crecimiento.
Las evidencias confirman que el segmento de startups paraguayas sigue en notable crecimiento, destacándose por su gran potencial y el gran respaldo en el sector público y privado, permitiendo que más innovadores y entusiastas tomen la decisión de emprender con proyectos tecnológicos.
