El agua sube rápido en el este y sur del país, y las imágenes de los últimos días preocupan a cualquiera. Con las compuertas de las represas abiertas y el río Paraná mostrando su fuerza, es fácil pensar que nos enfrentamos al peor de los escenarios.

Actualmente estamos bajo la influencia de El Niño, un fenómeno que este año viene con un índice bastante alto y que está empujando lluvias importantes en toda la región. Pero, ¿significa esto una catástrofe sin precedentes?

Para Jorge Sánchez, subdirector de Hidrología, la respuesta es un “no”. Explicó que existe una confusión muy común en la gente: creer que cuanta más fuerza tenga el fenómeno, peores serán las consecuencias.

“Muchas veces no hay que asociar demasiado; la gente dice ‘va a ser un súper Niño, entonces por eso va a tener sus efectos más graves’. No, puede ser un súper Niño y tener efectos regulares”, aclara Sánchez durante una entrevista en el programa Dos en la Ciudad del canal GEN/Nación Media.

ANTECENTES DE EL NIÑO EN PARAGUAY

Para entender, el especialista habló del historial del fenómeno en la región y, por ende, en el país. En el periodo de 1991-1992, se vivió un “Niño” catalogado apenas como “moderado a fuerte”, pero las lluvias y las inundaciones que provocó fueron tan graves que casi alcanzaron el récord histórico del desastre de 1982-1983.

Lo curioso es que ese evento “moderado” terminó siendo mucho más destructivo que los fenómenos de 1997-1998 y de 2015, que, científicamente, sí fueron clasificados como “muy fuertes”.

Otro ejemplo muy claro pasó en 2023. Con un “Niño” más débil que el de ahora, las lluvias fueron tan intensas que obligaron a cerrar por completo el parque de las Cataratas del Iguazú y dejaron bajo agua el aeropuerto de Porto Alegre.

En cambio, hoy, con un fenómeno teóricamente más fuerte, la situación en las Cataratas es más tranquila y solo se cerró de forma preventiva el mirador de la Garganta del Diablo, al menos por ahora.

PROYECCIONES PARA EL RÍO PARAGUAY

Según mencionó el subdirector, en cuanto al comportamiento del río Paraguay, las previsiones se muestran más moderadas en lo que respecta a eventos extremos como los vividos en 1982 o 1991.

La clave de este panorama radica en el estado del pantanal de Mato Grosso, el humedal más grande del mundo que funciona como amortiguador natural. Las proyecciones sugieren una recuperación gradual de sus niveles, pero sin alcanzar los volúmenes críticos.

Sin embargo, advirtió que la vulnerabilidad social continúa siendo el factor preocupante: al superar la marca de los 4,50 metros, las zonas bajas de las riberas en Asunción comienzan a quedar bajo agua.

EL VERDADERO PELIGRO: LAS TORMENTAS DE UN DÍA

Sánchez instó a la población y a los organismos de emergencia a no centrar la atención únicamente en las grandes crecidas fluviales de los ríos principales, sino en el peligro inmediato de la temporada.

“Debemos estar más alerta sobre los eventos que son puntuales, como la lluvia del sábado, y sobre lo que puede ocurrir en todo el trimestre, las lluvias repentinas”, expresó.

La temporada de precipitaciones recién comienza y se extenderá hasta el mes de abril. Los monitoreos trimestrales continuarán actualizándose para ajustar las previsiones a la evolución del clima en la región.