En la nota anterior expresa de forma detallada que son varios los factores que influyen a que la mayoría de las mujeres tengan preferencia y se sientan atraídas por los conocidos ‘chicos malos’, además los estudios demuestran que los mismos presentan un patrón común: fuman y beben.

Cuál es la interpretación de amor que, justamente este tipo de mujeres, asocia con la conducta de este grupo de masculinos.

LA INTERPRETACIÓN DEL AMOR

Sobre ese punto, la psicóloga Alma Segovia mencionó a HOY Digital, que eso ocurre cuando una persona recibe una mala interpretación de los mensajes a lo largo de toda su vida, a medida que va creciendo se queda con ese concepto incorrecto de lo que es el amor como creencias irracionales; a continuación presentó un ejemplo:

“Un niño o niña que recibe maltrato físico, no de una manera puntual como castigo, sino de manera continuada y lo que oye seguidamente como explicación es, ‘lo hago porque te quiero’. Este niño o niña termina por entender que una persona que lo quiere, lo maltratará; puesto que, si mamá o papá, que son los que más deben quererlo lo maltratan…. Esa podría ser una idea errónea de lo que es el amor”, explicó.

La percepción subjetiva de la mujer, acerca de las razones a las que obedece la violencia que ejerce su pareja contra su persona, está directamente asociada al modo en que ella vive este maltrato, así como también a los umbrales de tolerancia experimentada hacia la violencia.

MALTRATO Y JUSTIFICACIÓN

“Algunas mujeres se sienten en falta y aquejadas de sentimientos de culpa cuando el hombre justifica su maltrato por el incumplimiento de sus obligaciones domésticas. Dado que parece incuestionable que, el ámbito doméstico es exclusiva responsabilidad de la mujer, las expectativas de comportamiento femenino no cumplidas convierten la violencia en un castigo “merecido”, comentó.

Para comprender mejor, la profesional indicó que se debe tener en cuenta también que nuestras experiencias dentro de las relaciones, van creando un conocimiento implícito acerca de éstas y permiten un reconocimiento de elementos muy sutiles de comunicación emocional no verbal en las interacciones, así como el traspaso de respuestas emocionales y pensamientos automáticos ante ellas.

MEMORIA IMPLÍCITA RELACIONAL

Esta memoria implícita relacional, nos permite procesar e identificar lo ya vivido con otra persona; y esa misma memoria es la responsable de perpetuar los patrones que nos posicionan en determinados roles, de disparar estallidos emocionales que a veces nos «secuestran» hasta el punto de no reconocernos.

Se borran los límites entre la realidad actual y el pasado porque el sujeto en el presente activa al mismo tiempo los fantasmas a los cuales ha ido enfrentado desde su infancia. El cuerpo se dispara ante el “gatillo” apropiado.

Se trata de un traspase desde el ser que en el pasado –infancia, adolescencia o primeras relaciones amorosas– necesitó a unas figuras buscando amor, cariño, atención, calma, ternura, reconocimiento y valoración, pero encontró negligencia en su cuidado físico, psicológico o afectivo, y en su extremo el trauma grave por el abuso y el maltrato.

“Puede ser un regreso emocional a un vínculo con poco cariño, con frialdad emocional o cierta indiferencia a necesidades afectivas; a un vínculo excluyente y abandonante; a vínculos devaluadores, críticos, invalidantes, persecutores, severos; a vínculos de amor condicionado a deseos o necesidades ajenas a él; a vínculos que impiden la autonomía, que ahogan la iniciativa y la independencia; vínculos llenos de agresividad, desprecio”, afirmó.

ESTRUCTURA DE LA MENTE

Manifestó que la mente se estructura en el seno de las relaciones y que determinados aspectos sobre los modos de relacionarse, así como la autoimagen y las expectativas de los demás quedan grabados en forma de esquemas, que actúan de manera estable en forma de automatismos en el pensamiento y las emociones.

Esto se debe a la tendencia de nuestra mente a conservar una continuidad y cohesión con la experiencia asimilada. Se mantiene cierta necesidad de estar en contacto con formas de relación que son familiares a su experiencia y que les mantiene conectados con el mundo interpersonal conocido.

Finalmente, recalcó que el azar sigue actuando en la vida y existen nuevas oportunidades de establecer distintos vínculos, pero desde luego la atracción es mucho mayor hacia esos vínculos inadecuados, y no es una solución saltar de relación en relación manteniendo siempre el mismo lastre.

“En cada relación se abre una ventana hacia el pasado, a lo experimentado en las relaciones a lo largo de la vida. Se reviven y despiertan deseos y angustias, pero se brinda la posibilidad de sanar, de realizar lo nunca vivido en un vínculo, de construir mutuamente lo íntimamente anhelado”, puntualizó.