El baile es una actividad que los niños y niñas hacen de manera innata cuando escuchan música. Los movimientos al ritmo de la música son algo, que, sin duda alguna, les causa placer, ya que siempre van acompañados de sonrisas.
Además, los niños y niñas, a diferencia de los adultos, se dejan llevar por los sonidos y no sienten vergüenza, por lo que les hace disfrutar del baile con mayor libertad.
Al respecto, Nathalia Hermosilla, profesora de Danza, explicó en diálogo con nuestro medio, que en las clases de baile los más chiquitos mejoran su autoestima y confianza, ya que al bailar con otros se crea un vínculo emocional y, lo más importante, no tiene límite de edad.
“Participar en este tipo de cursos ayuda a los niños a estimular su creatividad, ya que en muchas clases tienen un fuerte elemento de imaginación, donde van descubriendo toda la amplitud del movimiento, desarrollando conciencia corporal y ajustando su equilibrio, fuerza muscular y coordinación”, expresó la profesional.
En ese contexto, la entrevistada indicó que la asociación de los patrones del movimiento con la diversión y la iluminación crea una conexión positiva entre el uso de su cuerpo, estar en forma, saludable y sentirse bien.
En su experiencia como aprendiz de danza, Nathalia contó que formó una familia con fuertes vínculos y que tiene muy buenos recuerdos de varios maestros que fueron un ejemplo e inspiración para su carrera y vida personal.

Nathalia Hermosilla. Foto: Gentileza.
“Cuando era estudiante de danza, me diferenciaba del resto en cuanto a la madurez y de tener mis objetivos claros. Estudiar danza es un estilo de vida muy sacrificado, ya que uno requiere de mucha constancia y disciplina para lograr terminar la carrera que son 12 años y que comienzan desde los 7 años. Toda una vida cargada de sueños en movimiento”, relató.
Asimismo, dijo que uno de sus sueños fue abrir su propia academia de danza, objetivo que logró y que lleva su propio nombre “Nathalia Hermosilla, escuela de danza”.
“Hay quienes definen al baile o la danza como la libertad de la mente, el cuerpo y el alma. Gracias a ella podemos desinhibirnos, olvidar los sentimientos negativos, quitarnos el estrés y fundirnos en emociones positivas que nos hacen sentir bien. Entonces todo es buena onda en las clases, ensayos actuaciones, viajes, y competencias”, destacó.
En tal sentido, manifestó que es conveniente mostrar a los diferentes estilos de danzas a los niños y que, en su academia, tienen alumnitas desde los 3 años, que se desarrollan en las modalidades de danza paraguaya, española, jazz y clásica. Las clases son 3 veces por semana.
“Aman las clases, se divierten, hacen amiguitas, comparten muchos momentos mágicos. Inclusive se presentan a competencias y con cada presentación van adquiriendo más seguridad y libertad en el escenario, realmente es sorprendente y emocionante verlas bailar tan chiquitas“, puntualizó.
Por último, destacó que el baile aporta unos beneficios que van a perdurar toda la vida y que, sin duda, mejoran la calidad de vida de los niños y niñas. Una actividad con beneficios físicos y emocionales que se recomienda practicar a cualquier edad.
