Los 50 años del Centro Cultural de España en Asunción se siguen celebrando, y con él, además de las actividades, se llevan adelante los reconocimientos a distintas personalidades del ámbito del arte, la cultura y el activismo.
Bajo el título “50 años tejiendo redes”, la institución inició el pasado mes de abril una serie de 50 reconocimientos que se entregan a personas, festivales, colectivos y organizaciones, cuya labor ha generado huellas significativas en distintos ámbitos de la vida cultural y social de Paraguay. Entre los recientes reconocimientos se encuentran los otorgados a la artista y ceramista Julia Isidrez, la activista y defensora española de los derechos humanos Rosa Posa Guinea, y la arquitecta Mabel Causarano.
Nacida y formada en Itá, Isidrez ha desarrollado una obra profundamente vinculada a la tierra, a la transmisión oral del conocimiento y a la tradición alfarera de su comunidad. Su trabajo ha trascendido las fronteras de Paraguay y ha formado parte de exposiciones y bienales internacionales, proyectando la cerámica paraguaya hacia los más altos escenarios del arte contemporáneo, el diseño y la artesanía.
Su trayectoria adquiere una dimensión especial en el marco del 50 aniversario del CCE ya que, la pieza original de la serie de reconocimientos “50 años tejiendo redes”, es una obra cerámica del artista Jorge Enciso, discípulo de la ceramista, desarrollado en el marco del proyecto “Barro in situ”.
Julia Isidrez, Jorge Enciso y Laura Meza. Foto: Gentileza
El acto se realizó en la ciudad de Itá, al finalizar el reestreno de “De Agua y Barro”, una pieza de danza contemporánea creada por la maestra y coreógrafa Alejandra Díaz Lanz, quien en el pasado mes de abril recibió este reconocimiento en nombre del Festival Crear en Libertad, el encuentro internacional de Danza y Artes Contemporáneas que celebró recientemente sus 30 años y 25 ediciones.
“De Agua y Barro” recupera el universo de las mujeres alfareras de Itá, donde Isidrez y su madre, Doña Juana Marta Rodas, fueron fuente fundamental de investigación e inspiración. La propuesta nació de un proceso de investigación y creación desarrollado entre 2003 y 2006, a partir del encuentro entre la poesía y la voz de Rubén Bareiro Saguier y las experiencias, conocimientos y prácticas de las alfareras de Itá.
Veinte años después de su creación, el espectáculo regresó a los escenarios en 2026, como parte de las celebraciones por los 50 años del CCE Asunción y con el apoyo de la Fundación Itaú. La obra volvió a Itá, territorio donde se origina parte esencial de su universo, para reencontrarse en una tradición que continúa siendo parte viva del patrimonio cultural paraguayo.
De Agua y Barro se presentó con una función en Itá y una en Asunción y volverá a escena el 21 y 22 de noviembre en el marco de la Muestra de artes escénicas “Palabra tomada”. La reposición cuenta con la interpretación de los bailarines: Sergio Núñez, Karina López, Pamela Giménez, Jessica Díaz, Micaela Martínez y Hugo Rojas.
Julia Isidrez, con parte del elenco de “De Agua y Barro”. Foto: Gentileza
ROSA POSA
Por otro lado, el mismo reconocimiento distingue a la española Rosa Posa Guinea por una trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos, la visibilización de las diversidades sexuales y la construcción de espacios de participación y ciudadanía. Activista lesbiana, pedagoga, autora feminista y defensora de los derechos humanos, nació en España, pero reside en Paraguay desde hace más de tres décadas, donde ha desarrollado una parte fundamental de su trayectoria.
Participó del histórico Grupo de Acción Gay y Lésbico (GAG-L), miembro y cofundadora de Aireana y Akãhatã. También participa en la Coordinación de Mujeres del Paraguay y colabora con los informes sobre derechos humanos para la CODEHUPY.
Su recorrido está estrechamente ligado a la construcción de espacios culturales para la visibilidad y el reconocimiento de las diversidades, entre ellos el Festival de Cine LesBiGayTrans, una iniciativa impulsada en 2005 por Aireana y el Centro Cultural, coincidiendo con el año de aprobación del matrimonio igualitario en España.
En esta misma línea se inscribe su participación en “La revolución del temblor”, obra de teatro documental dirigida y escrita por Paola Irún, con Rosa como protagonista y coautora. A partir de su experiencia con la enfermedad de Parkinson, la obra aborda el cuerpo, la fragilidad y la capacidad de seguir existiendo desde una perspectiva que busca desestigmatizar la enfermedad y reivindicar la vida y los derechos de las personas.
Rosa Posa Guinea, en el momento en que recibió la distinción del CCE. Foto: Gentileza
MABEL CAUSARANO
Días atrás, fue también distinguida la arquitecta y urbanista Mabel Causarano, por su desatacada labor y su aporte al pensamiento sobre la arquitectura, el urbanismo y el territorio en Paraguay. El acto tuvo lugar en el segundo encuentro de “Ondas en el Tiempo”, un nuevo espacio de podcast, en esta ocasión dedicado a dialogar sobre “territorios y futuros”, en el nuevo espacio del parklet o extensión peatonal de la vereda del CCE , en su fachada a la calle Tacuary 745.
Más que distinguir únicamente una trayectoria individual, el reconocimiento a Causarano buscó hacer visible la contribución de las mujeres a la arquitectura, el urbanismo y la construcción del pensamiento territorial en Paraguay. Una labor que durante décadas ha implicado abrir espacios profesionales, académicos e institucionales y ampliar las preguntas sobre cómo se construyen, se organizan y se habitan nuestras ciudades y territorios.
La arquitecta, Mabel Causarano, recibió la distinción del CCE. Foto: Gentileza
Mabel es arquitecta, urbanista, docente e investigadora. Se formó en la Universidad de Roma La Sapienza, donde obtuvo su doctorado en Arquitectura y Urbanismo, y regresó a Paraguay a comienzos de la década de 1970 con una formación que volcó al estudio de la ciudad, el territorio y sus procesos de transformación. Desde entonces ha desarrollado una extensa trayectoria académica, profesional y de investigación, con especial atención a la planificación urbana y territorial, el patrimonio, el ambiente y las dinámicas metropolitanas.
Durante décadas ejerció la docencia universitaria y participó en investigaciones, consultorías y proyectos vinculados al desarrollo urbano y territorial. Es autora de numerosos libros y artículos publicados en Paraguay y el extranjero, entre los que se encuentran Dinámicas metropolitanas en Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, Cambios en el carácter público y la centralidad del Centro Histórico de Asunción y El trazado en damero en el urbanismo colonial hispanoamericano.
Es miembro de la Academia Paraguaya de la Historia y de la Sociedad Científica del Paraguay, además de miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de España. Entre sus reconocimientos se encuentran la Orden de Comendador otorgada por la República Italiana y la distinción de “Hija Dilecta de la Ciudad de Asunción”. Entre 2013 y 2016 se desempeñó como ministra de Cultura.
Su trabajo ha contribuido de manera decisiva a ampliar la mirada sobre las ciudades de Paraguay. En palabras de Causarano, estudiar la ciudad supone también leer las relaciones de poder que se expresan en el espacio y en el paisaje urbano. Su investigación ha planteado precisamente la necesidad de que Asunción sea una “Causa Nacional” que permita comprender y ampliar la participación en las transformaciones de la ciudad.
Mabel Causarano, exministra de Cultura. Foto: Gentileza
“50 años tejiendo redes” reconoce esas trayectorias como parte de una historia colectiva que continúa construyéndose en el presente. Desde abril hasta entonces se han realizado reconocimientos a Milda Rivarola, en nombre de mujeres pioneras, a la memoria de Mauricio Rial Banti para los profesionales del audiovisual; a Santiago Schaerer, en nombre de técnicos de iluminación en las artes escénicas; a Toti, Víctor y Julieta Morel por la contribución al jazz en Paraguay, así como también a Félix Toranzos, por su trayectoria y aporte a la cultura.
Además, se han destacado reconocimientos a las y los trabajadores de la Red de Centros Culturales de AECID, a Casilda Martín-Montalvo de Servicios Centrales de AECID, y a Rocío Márquez, en representación de tantos artistas españoles que formaron parte de la programación de centro cultural.
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