“Veintitrés años después pude volver al lugar donde nos separamos físicamente. Espiritualmente no te encontré en ese lugar, simplemente porque siempre supe que en cuanto la vida nos separó del plano terrenal, tu alma se fusionó con la mía. Son 23 años viejo… y seguís más presente que nunca”, escribió Ramiro Bueno en su cuenta de Instagram.

Lo hizo con una fotografía que se tomó en el nicho levantado en memoria de su padre, en el lugar exacto del accidente. También agradeció a las personas que lo siguen recordando.

En la noche del 23 de junio del 2000, Rodrigo había asistido a la grabación de un programa de televisión llamado “La Biblia y el calefón”.  Lo acompañaron sus músicos, su hijo, su expareja y su representante José Luis Gozalo con quienes posteriormente va a cenar.

Más tarde fue a la disco El Escándalo en City Bell para cumplir con su recital, que quedó grabado para un canal local.

Al concluir, Rodrigo salió en la madrugada del 24 de junio de ese año rumbo a Buenos Aires, a bordo de automóvil Ford Explorer de color rojo. Su representante Gozalo le recomendó ceder el volante a otro integrante del grupo, pero él se negó.

Según testimonios, una camioneta blanca se adelantó al vehículo de Rodrigo, tras lo cual el cantante intentó volver a tomar la delantera. En ese instante perdió el control del rodado, tras lo cual salió despedido y terminó golpeando la cabeza contra el pavimento, lo cual provocó su deceso.

“Fue lo mejor del amor”, “Ocho cuarenta”, “Cómo olvidarla”, “Qué ironía”, son solo algunos de los éxitos de Rodrigo que se mantienen en la memoria de sus seguidores.