El Ministerio de Sanidad de Brasil estudia solicitar la Comisión Nacional para la Incorporación de Tecnologías al Sistema Único de Salud (Conitec) la inclusión de las denominadas inyecciones para adelgazar en la red pública de salud.

La medida busca dar cumplimiento a una de las promesas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien persigue la reelección en los comicios generales fijados para el próximo 4 de octubre.

El plan estatal contempla el suministro gratuito de medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida,, indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad

Los análisis técnicos y financieros sobre el impacto presupuestario se fundamentan en un estudio realizado en el Grupo Hospitalario Conceição de Porto Alegre sobre una muestra de 250 pacientes con obesidad grave. De formalizarse la solicitud, la Conitec dispondrá de un plazo de 180 días, prorrogable por 90 días más, para emitir un dictamen definitivo sobre su factibilidad financiera y epidemiológica.

Diversos analistas y gestores del sistema sanitario señalan que el impulso de esta medida trasciende el ámbito de la salud pública y se posiciona como una pieza estratégica dentro de la campaña electoral.

El anuncio se produce en un contexto político caracterizado por un progresivo estrechamiento de los márgenes de preferencia electoral. Las consultoras que relevan la opinión pública sobre la contienda presidencial muestran distintas fechas de corte, pero coinciden en señalar un acortamiento de las distancias entre los principales aspirantes.

En ese marco, la encuesta más reciente realizada por la firma Quaest, correspondiente al lunes 21 de septiembre, indica que Luiz Inácio Lula da Silva reúne un 37% de las intenciones de voto del electorado total en la primera vuelta, mientras que el senador Flávio Bolsonaro alcanza un 33%.