La llegada de un severo temporal invernal encendió las alarmas en el noreste del país, afectando con especial dureza a las comunidades de New Jersey y una parte de New York.

La amenaza de inundaciones repentinas y el rápido aumento del nivel del agua obligaron a las autoridades locales a coordinar evacuaciones, disponiendo de centros recreativos municipales para albergar a los cientos de residentes de zonas bajas que deben abandonar sus hogares buscando refugio seguro.

El impacto de la tormenta ya se hizo sentir con fuerza, dejando a al menos 70.000 personas sin servicio eléctrico a lo largo del sábado. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), las zonas de la costa atlántica de New Jersey y Delaware se enfrentan a ráfagas de viento de hasta 60 millas por hora, lo que genera un alto riesgo de colapso de líneas eléctricas, caída de árboles y el anegamiento total de diversas carreteras.