La extraordinaria crecida en el río Iguazú el día de ayer obligó a un cierre temporal en el Parque Nacional Iguazú, que alberga las imponentes Cataratas del Iguazú, compartidas por Brasil y Argentina.

Las intensas precipitaciones que se vienen registrando en la cuenca alta desencadenaron en una subida histórica del caudal, que superó los 12.000 metros cúbicos por segundo.

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Como medida preventiva, los administradores resolvieron desmontar las barandas de protección de la conocida como “Garganta del Diablo”, a fin de proteger la estructura y evitar destrozos.

Videos compartidos en redes sociales muestran a personal técnico del parque encargándose de rebatir y retirar parcialmente las pasarelas, siguiendo el protocolo de seguridad habitual.

André Vieira, Gerente de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) de Urbia Cataratas, empresa encargada de la operación del parque, explicó que esta medida se da para evitar una mayor resistencia ante posibles objetos que pudieran ser arrastrados por el agua e impactar contra las barandas de protección.

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El circuito y el mirador de la “Garganta del Diablo” permanecerán clausurados hasta nuevo aviso, a la espera de que pueda producirse un descenso en el caudal del río.

Por otra parte, los demás circuitos del Parque Nacional Iguazú (Superior, Inferior y senderos peatonales) funcionan con total normalidad desde la reapertura general del predio en la jornada de hoy.