En un paso trascendental para la economía paraguaya, el presidente Santiago Peña anunció oficialmente desde Taipéi la habilitación del mercado de Taiwán para los productos avícolas nacionales. Este hito no solo completa el acceso para las tres principales proteínas animales de Paraguay —bovina, porcina y ahora aviar—, sino que actúa como el motor definitivo para una transformación comercial sin precedentes.
Según datos destacados por la Embajada de Taiwán, la trayectoria de crecimiento es vertiginosa: las exportaciones paraguayas pasaron de apenas USD 40 millones en 2017 a una proyección de USD 400 millones para el cierre de 2026. Esta evolución representa multiplicar por diez el valor de los envíos en menos de diez años, consolidando una expansión del 900% en el intercambio bilateral.
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA) ha diseñado una línea del tiempo que fundamenta este optimismo, basada en el éxito previo de otros rubros. Actualmente, la carne vacuna paraguaya ya se posiciona como el segundo proveedor más importante de la isla, mientras que la carne porcina —con arancel cero— lidera las exportaciones tras un crecimiento meteórico en los últimos dos años.
La incorporación de la carne aviar se visualiza como el “tercer pilar” de esta estructura exportadora. Las proyecciones iniciales estiman envíos por valor de USD 15 millones anuales, con un potencial de expansión masivo considerando que Taiwán importa anualmente unas 250.000 toneladas de pollo. Paraguay accede así a un mercado de altos estándares sanitarios, lo que ratifica la calidad de su producción frente a la competencia mundial.
Este logro es el resultado de años de gestiones técnicas y auditorías que hoy se traducen en oportunidades concretas de empleo y desarrollo industrial para el país. Tras casi 70 años de amistad diplomática, la relación entre Paraguay y Taiwán entra en su fase más productiva, transformando la cooperación histórica en una alianza comercial de alto impacto que proyecta un futuro de prosperidad compartida.
