”Gente, ¿quién piko le dijo a ustedes que un niño puede tomar café? ¿Quién les dijo?“, cuestionó el profesional al inicio de su mensaje, visiblemente preocupado por la desinformación entre las familias.
Para ilustrar el problema, el doctor Acosta relató una experiencia reciente ocurrida en el centro de salud donde se desempeña. Una familia que consultó con él debido a que recibían quejas de su hijo de 5 años por hiperactividad en la escuela.
Durante el interrogatorio médico, el pediatra indagó minuciosamente sobre los hábitos diarios del paciente de cinco años para identificar la causa de su comportamiento, por ejemplo, qué come, a qué hora, cuánto duerme, entre otras preguntas.
Tras identificar los factores de riesgo en el estilo de vida del menor, el profesional concluyó su intervención con un tajante llamado a la responsabilidad de los adultos a cargo. “Ahora, esto es lo importante. Los niños no pueden tomar café. Aprendan ya. Los niños no pueden tomar café. Está prohibido. No pueden tomar café. No quieran darle café, por favor”, sentenció.
El médico instó a las familias a prestar especial atención a los hábitos alimenticios y de descanso en la crianza cotidiana, recordando que sustancias estimulantes como la cafeína pueden alterar drásticamente el desarrollo y la conducta de los más pequeños.
