En charla con GEN, el especialista enfatizó que, si bien la informalidad ha registrado reducciones graduales en los últimos años, el acceso a un empleo formal sigue siendo uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo económico del país.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), López Arce indicó que, al cierre de 2025, el 89% de los jóvenes menores de 19 años se encuentra desempeñando tareas en el sector informal. Aunque la cifra refleja una mejora en comparación con el 91,9% registrado en 2022, el escenario laboral continúa siendo frágil.

El panorama mejora levemente a medida que aumenta la edad de los trabajadores. De 20 a 24 años, la informalidad descendió del 72,9% (2022) al 68% (2025). Mientras que de 25 a 29 años se redujo del 62% al 60% en el mismo periodo.

En cuanto a los ingresos, el promedio salarial de la franja joven (de 18 a 29 años) se sitúa en G. 2.607.000, monto que no alcanza el salario mínimo legal. Además, nueve de cada diez jóvenes que acceden a su primera oportunidad laboral lo hacen en establecimientos que incumplen algún punto de la legislación laboral vigente.

“Nuestro foco debe estar en las microempresas, donde se concentra cerca del 87% del empleo nacional. El 91% del trabajo en Paraguay se genera en las Mipymes. Solo un 10% de la fuerza laboral —unas 300.000 personas de las 3.400.000 en edad de trabajar— presta servicios en empresas de más de 100 empleados, que es donde se ofrecen las mejores remuneraciones”, explicó el especialista.

Elección de carreras saturadas

Otro de los puntos críticos señalados por el especialista se refiere a la desconexión entre la oferta formativa y las demandas de la economía moderna. Seis de cada diez jóvenes eligen carreras universitarias con baja inserción o alta saturación en el mercado, lo que deprime los niveles salariales iniciales.

Se registran promedios anuales de 3.000 egresados en Derecho y 2.000 en Administración de Empresas.

A la par, solo egresan anualmente unos 400 profesionales en Informática, 60 en Ingeniería Electromecánica, 40 en Ingeniería en Electricidad y 34 en Ingeniería Electrónica.

López Arce enfatizó que, en la era de la inteligencia artificial, el perfil profesional exigido demanda competencias analíticas y digitales adaptadas a las nuevas herramientas, campo donde persiste un amplio margen por cubrir.

Por otro lado, resaltó que ocho de cada diez jóvenes expresan el deseo de recibir educación financiera, un aspecto crucial ante el acceso inmediato a créditos de consumo a través de plataformas digitales.

En materia de estabilidad laboral, solo 2 de cada 10 jóvenes superan el primer año de permanencia en su primer empleo. Las causas se dividen principalmente entre renuncias motivadas por irregularidades laborales e insatisfacción con las perspectivas de desarrollo personal.