La vocera del sector, la bioquímica Natalia Zarza, expuso al canal GEN la crítica situación que atraviesan los servicios públicos ya que la falta de voluntad política golpea directamente a los pacientes de menores recursos.

Zarza denunció que la escasez de reactivos y la falta de contratación de profesionales en el interior del país obligan a los ciudadanos a realizar traslados costosos e innecesarios.

“No tenemos reactivos ni insumos laborales. Ellos piensan que el paraguayo tiene que venir del interior para hacerse una simple glucosa a Asunción. No, señores. Por algo fueron elegidos por el pueblo; mi gremio está decepcionado de este Gobierno”, fustigó la profesional.

“Santiago Peña, Pedro Alliana, déjense de joder y vengan a solucionar los problemas de la salud pública”, arremetió.

En el ámbito económico, los manifestantes exigen que la escala salarial del sector se fije en 2,5 salarios mínimos, al argumentar la pérdida sostenida del poder adquisitivo a lo largo de la última década.

En el año 2012, el ingreso de un bioquímico equivalía a 2,8 salarios mínimos. Hoy, la relación salarial cayó drásticamente a 1,34. Actualmente, un profesional contratado percibe apenas G. 500.000 por encima del sueldo base, tras haber cursado una carrera universitaria de 6 años y contar con especializaciones.

Ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades de Salud —tras una reunión preliminar que, según Zarza, “quedó en la nebulosa” y los hizo sentir marginados— los manifestantes decidieron trasladar la presión al Poder Legislativo para buscar auxilio en el Comité de Crisis de Salud del Congreso Nacional.

La hoja de ruta de la movilización, que generó un fuerte embotellamiento en el microcentro capitalino, incluyó paradas frente a la Caja Central del Instituto de Previsión Social (IPS), el Panteón de los Héroes y el Parlamento.

Actualmente, de los 1.550 bioquímicos dependientes del Ministerio de Salud, 954 son socios activos del sindicato.