En el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de la República, Santiago Peña, expresó el firme deseo de Paraguay de contribuir a instaurar la paz entre todas las naciones. “Tenemos que dejar de mirar y hablar y empezar a actuar”.

En otro momento de su discurso, enfatizó su defensa a la libertad, la soberanía, la democracia, el respeto de los derechos humanos y la solución pacífica de las controversias, reivindicando la vida humana desde su concepción y la familia.

Hizo mencionó a la situación en Venezuela y su reciente visita a dicho país, donde tuvo oportunidad de reunirse con la presidenta interina, Delcy Rodríguez. En tal sentido, destacó su apoyo al restablecimiento institucional y la transición democrática. “No fui a validar un régimen, más bien, todo lo contrario. El Paraguay ama la democracia y cree que el pueblo venezolano merece la democracia”.

Peña sostuvo que el objetivo final es que Venezuela, luego de atravesar este proceso de transición, próximamente vuelva a estar integrada a la comunidad internacional, incluyendo en ello al Mercosur, insertándose al mundo. “Hablar es una forma de acompañar al pueblo venezolano”, agregó.

Seguidamente, expresó la preocupación de Paraguay sobre la situación en el Golfo Pérsico y los reiterados cierres en el estrecho de Ormuz, generando dificultades y consecuencias en diversas áreas. Por ello, hizo un llamado al “cese inmediato de los ataques, la plena apertura y libre navegación en Ormuz”, además del retorno a las negociaciones con Estados Unidos.

El mandatario paraguayo aprovechó la oportunidad para reiterar el respaldo de Paraguay a la República de China (Taiwán), asegurando que comparten valores profundos luego de 70 años de amistad y relaciones diplomáticas, pidiendo su participación plena en las Naciones Unidas y sus organismos especializados.

Dentro de su intervención, Peña también instó a una renovación integral en las Naciones Unidas, pidiendo mayor pluralidad en el Consejo de Seguridad de la ONU, al que cuestionó por “estar dirigido solo por unos pocos”. A la par, abogó por que el próximo Secretario General pueda ser un representante de América Latina y el Caribe, ya que es una región “con vocación de paz, diálogo, multilateralismo, y candidatos capaces de asumir esa responsabilidad”.

La obtención del grado de inversión, la disminución en los índices de desocupación y la reducción histórica de la pobreza fueron otros tópicos destacados por Peña, quien sostuvo que “el crecimiento solo importa si se siente en los hogares”.

El avance de la inteligencia artificial y los desafíos que ello representa también formaron parte del discurso del jefe de Estado, valorando su inmenso potencial. “Estos sistemas participan en lo que decidimos. Esta transformación ya no puede ser detenida y nadie debería quedar excluida de ella”.

En esta misma línea, sostuvo que “el miedo jamás nos puede guiar”, refiriéndose a los temores existentes por el incesante crecimiento de la IA. En este apartado, parafraseó al papa León XIV en su encíclica “Magnifica Humanitas”, asegurando que la inteligencia artificial “debe servir a la dignidad humana y no reemplazarla”.

La única forma de tener un mundo mejor es asumir la realidad que enfrentamos, enfrentar los problemas que tenemos. Las cosas pueden cambiar, el mundo puede ser mejor. La paz no es una quimera, es una posibilidad real”, manifestó el presidente paraguayo ante la Asamblea de la ONU.

Finalmente, Peña afirmó que es posible construir un mundo donde “la democracia no sea una promesa vacía y el desarrollo alcance a los que más necesitan”. “Paraguay tiene mucho para aportar a ese futuro”, sentenció.