El sueño de la casa propia se convirtió en una pesadilla de doble pago para Ninfa González. En 2015, la mujer firmó un contrato con la Inmobiliaria Confort para la compra a cuotas de un terreno y, tras 11 años, en agosto de este 2026 abonó la última parte con el cual se canceló la deuda total.
La tranquilidad, sin embargo, duró pocos días: a través de una publicación en Instagram, Ninfa descubrió que el lote que acababa de terminar de pagar figuraba en la lista de inmuebles a ser subastados por la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (Senabico).
El terreno figura vinculado al esquema patrimonial del condenado Ramón González Daher, lo que mantiene bloqueada la titularidad de la propiedad en un litigio judicial. Al pedir explicaciones a la inmobiliaria, le indicaron que no podía otorgarle la escritura pública hasta tanto exista una orden judicial, limitándose a asegurarle que su contrato firmado la respaldaba como compradora de buena fe.
Con el temor de que los años de esfuerzo terminaran en manos de un tercero, el abogado de la afectada le recomendó acudir directamente a la Senabico y presentar los documentos que prueben el origen de la transacción para frenar la entrega de su patrimonio a otras personas.
Sin embargo, las gestiones no bastaron para frenar el remate. Este jueves, Ninfa se presentó en la subasta de la Senabico con sus papeles y, para evitar la pérdida definitiva del inmueble que ya le pertenecía, se vio forzada a pujar y pagar nuevamente por su propio terreno.
