Según Laura Riveros, presidenta de la Asociación de Intérpretes de Señas del Paraguay, en nuestro país no existen datos concretos respecto a la cantidad de personas con discapacidad auditiva en el país y mucho menos sobre cuántas de ellas utilizan activamente la lengua de señas en su vida cotidiana.

A falta de un censo preciso, las entidades locales replican proyecciones globales que estiman la existencia de unas 300.000 personas sordas en el país. Sin embargo, Riveros aclaró que no todas forman parte de la comunidad usuaria del lenguaje gestual, cálculo que la propia comunidad ubica tentativamente entre 30.000 y 40.000 personas.

Uno de los principales factores que limita el aprendizaje de la lengua de señas es el aislamiento geográfico. Las personas sordas que residen en el interior del país a menudo no tienen contacto con otros pares, lo que impide su desarrollo lingüístico, dado que, al igual que en el lenguaje oral, la adquisición de la lengua de señas requiere de la interacción constante.

“Así como nosotros escuchamos y aprendemos a hablar, ellos necesitan un contacto con un referente que hable su lengua”, expresó Riveros.