El programa Hambre Cero se encamina hacia una etapa de optimización logística y sostenibilidad económica tras la presentación de una propuesta técnico-económica elaborada por la Cámara de Alimentación Escolar del Paraguay (CAEP).
Víctor Mendoza, presidente de la CAEP, detalló en conversación con Universo 970/Nación Media, que el planteamiento central se orienta a mejorar el sistema actual para ampliar el número de beneficiarios en la cadena productiva.
Entre los puntos clave destacan la inclusión de productos congelados, la industrialización del tomate para mitigar los efectos de su estacionalidad, la elaboración local de salsas y postres a través de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), y la sustitución progresiva de insumos importados por mano de obra e ingredientes nacionales.
Un componente crucial del documento abarca el análisis económico del periodo 2024 y su proyección hasta el año 2030, plazo coincidente con las futuras licitaciones del programa. Mendoza indicó la necesidad de definir el costo real que debería tener cada ración de comida, considerando un estudio comparativo a nivel regional con países como Brasil, Argentina, Chile y Uruguay.
En ese sentido, el titular del gremio enfatizó que Paraguay cuenta con el precio por plato servido más bajo de la región, a pesar de asumir una mayor carga económica y operativa.
“Por ejemplo, en Brasil o Argentina, las cocineras son contratadas por el Estado o los municipios, que también proveen el gas y la infraestructura. En Paraguay, todo el servicio integral recae sobre el proveedor”, explicó Mendoza.
Según los datos expuestos, mientras que en Uruguay un almuerzo escolar equivale a 28.000 guaraníes y en Chile a 20.800 guaraníes, en Paraguay la modalidad de preparación en la propia escuela tiene un costo de 15.500 guaraníes, y el servicio de catering alcanza los 18.000 guaraníes.
Mendoza señaló que el 80% del programa se elabora en las instituciones educativas distribuidas en 15 departamentos, mientras que el 20% restante se distribuye vía catering en Asunción y el departamento Central.
Ante estas disparidades y los efectos inflacionarios en el rubro de alimentos, la cámara no solicita un aumento generalizado de precios, sino la unificación de las tarifas para menús idénticos y la previsión de mecanismos de reajuste o precios proyectados a tres años.
El documento completo con estas sugerencias será presentado oficialmente ante el Consejo Nacional de Alimentación Escolar (Conaes).
