En charla con el canal GEN, José Carlos Bogarín, presidente de la firma Automotor, advirtió sobre el impacto negativo que tendría el proyecto impulsado desde la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), ya que la aplicación de impuestos frenará de forma abrupta el proceso de transición hacia la movilidad sustentable.
El directivo señaló que, si bien el sector comprende la necesidad fiscal del Estado de fortalecer la recaudación, las reglas de juego deben ser claras y no basarse en medidas desconectadas de la realidad del mercado.
“Si la intención es recaudar más, creo que están matando el proyecto antes de que nazca. Nosotros deberíamos crear un hábito de consumo, enseñarle al consumidor a utilizar el auto eléctrico, que se acostumbre a comprarlo y haya una masa crítica para luego aplicarle el impuesto”, aseveró Bogarín.
El proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo contempla la eliminación gradual de las exoneraciones fiscales. La propuesta establece que los vehículos electrificados pasen a abonar el 50% del Arancel Externo Común y un 5% de IVA (la mitad de la tasa general) en una primera etapa, para luego alcanzar la tributación plena de cara al año 2033. Además, elimina los incentivos para la importación de repuestos y componentes destinados a estaciones de carga.
Respecto a las estimaciones de la DNIT, que prevé recaudar entre 15 y 30 millones de dólares anuales con esta medida, Bogarín consideró que los números del Fisco son excesivamente optimistas. Sostuvo que el cálculo oficial toma como base el crecimiento extraordinario registrado en 2025 y 2026, sin considerar que encarecer los precios ahuyentará a los compradores.
A su parecer, al incrementarse los costos de los autos eléctricos, el consumidor optará por retornar a los vehículos convencionales movidos por derivados del petróleo, priorizando su economía personal por encima del factor ambiental.
Es por ello que, al caer la venta de unidades electrificadas, estimó que los ingresos tributarios previstos por el Gobierno serán menores que los proyectados.
Recordó que la participación de los vehículos electrificados pasó del 1,9% en 2021 al 14,7% de las importaciones totales de nuevos entre enero y agosto de este año. Asimismo, argumentó la contradicción que representa encarecer los eléctricos mientras el propio Estado impulsa licitaciones para supercargadores a través de Petropar e infraestructura para buses eléctricos.
Diferenciar la gama media del segmento de lujo
Durante la entrevista, el titular de Automotor abogó por realizar una clara diferenciación normativa entre los vehículos eléctricos puros —que actualmente registran una penetración de apenas el 3% al 4%— y las distintas variantes de híbridos.
A su vez, coincidió en que los automóviles de alta gama o de lujo no deberían mantener la totalidad de los beneficios tributarios, pero remarcó que el volumen principal del mercado de electrificados responde a familias de clase media y empresas.
“No tiene sentido que un auto de 150.000 dólares no pague impuestos, eso es un lujo. Pero nosotros estamos hablando de que el volumen lo hacen autos de 12.000, 13.000 o 15.000 dólares e híbridos familiares”, enfatizó.
