Las calificaciones de Paraguay reflejan sus políticas macroeconómicas generalmente prudentes y consistentes, baja deuda pública y sólida liquidez externa. El avance, sin embargo, está limitado por indicadores de gobernanza débiles, una base de ingresos baja, un mercado de capitales local poco profundo que limita la flexibilidad de la financiación fiscal y la vulnerabilidad a choques climáticos adversos. No obstante, estos choques se mitigan cada vez más con una mayor diversificación económica.

Algunos sectores más optimistas esperaban que Paraguay obtuviera otro grado de inversión, otros sostienen que quedó estancado en el camino por factores que incidieron en el trayecto. Sin más opiniones ni expectativas, dejemos que el propio informe de Fitch hable y veamos qué dice.

Además de las políticas macroeconómicas generalmente prudentes y consistentes, se destacan los siguientes factores positivos.

Crecimiento económico robusto: El PIB real creció un 6,6% en 2025 (el más rápido de América Latina). Se proyecta un crecimiento del 4,5% para 2026 y de alrededor del 4,0% a partir de entonces, impulsado por una sólida cartera de inversiones.

Bajo nivel de deuda pública: La deuda pública cayó al 31,7% del PIB en 2025, situándose muy por debajo de la mediana de los países con calificación ‘BB’ (51,6%).

Mejora en la composición de la deuda: La cuota de divisas en la deuda pública se redujo notablemente del 90,2% en 2023 al 74,5% en junio de 2026, gracias a tres años consecutivos de emisión global de guaraníes y a la apreciación cambiaria.

Fortaleza de la moneda e inflación bajo control: El guaraní se revalorizó un 26% entre marzo de 2025 y septiembre de 2026, lo que ayudó a contener la inflación (la cual cayó al 1,5% en agosto de 2026). Las expectativas de inflación siguen ancladas en el objetivo del 3,5%.

Sólida liquidez externa: Las reservas internacionales son adecuadas y cubren 5,8 meses de pagos externos actuales (datos de 2025). Además, un fuerte crecimiento de las exportaciones ayuda a mitigar el déficit de cuenta corriente.

Diversificación económica: El crecimiento se ha generalizado en sectores no sensibles al clima (construcción, manufactura y servicios), lo que ayuda a mitigar los choques climáticos adversos.

Sistema financiero sólido: A pesar del rápido crecimiento del crédito, el sistema financiero se considera sólido en general, con capital, liquidez y rentabilidad robustos.

Historial de pago: Paraguay cuenta con un historial de 20 años sin reestructuraciones de deuda pública, lo que impacta positivamente en su perfil crediticio.

LOS ASPECTOS NEGATIVOS Y DESAFÍOS POR CORREGIR

Debilidades de gobernanza e institucionalidad: Paraguay presenta indicadores de gobernanza débiles, caracterizados por una baja capacidad institucional, un débil estado de derecho y un alto nivel de corrupción (ubicándose en el percentil 39 del WBGI). Esto tiene un impacto negativo directo en su perfil crediticio.

Debilidades en la gestión financiera y credibilidad fiscal: Deficiencias en la gestión financiera pública provocaron la acumulación de atrasos de pago por aproximadamente 1.300 millones de USD (2% del PIB) con farmacéuticas y constructoras. Esto obligó a relajar la Ley de Responsabilidad Fiscal (FRL) y a posponer la convergencia al límite de déficit del 1,5% hasta 2028, debilitando la credibilidad fiscal.

Presiones y riesgos en el gasto fiscal: Los objetivos de déficit fiscal se elevaron al 3,2% para 2026 y al 3,9% para 2027. Existe riesgo de que el déficit no se reduzca según lo previsto debido a presiones de gasto social, salarios públicos y la falta de medidas claras de consolidación antes del próximo ciclo electoral.

Base de ingresos baja y mercado local poco profundo: La baja recaudación de ingresos y un mercado de capitales local poco profundo limitan la flexibilidad para el financiamiento fiscal.

Vulnerabilidad climática: La economía sigue siendo vulnerable a choques climáticos adversos que afectan a sectores clave como la agricultura y la generación hidroeléctrica.

Reforma de pensiones diluida: La reforma de la “Caja Fiscal” aprobada en marzo de 2026 fue modificada y diluida tras la reacción del Congreso y el público, por lo que su beneficio fiscal a corto plazo es limitado.

Incertidumbre en proyectos clave: Existen dudas sobre la ejecución de proyectos emblemáticos, como la planta de pulpa Paracel y el proyecto de hidrógeno verde Atome (este último afectado por una disputa sobre tarifas eléctricas).

Baja inversión extranjera directa (IED): Las entradas netas de IED siguen siendo relativamente bajas, situándose en el 1,9% del PIB en 2025.

Riesgos en el crédito al consumo: El rápido crecimiento del crédito llevó a que la tasa de préstamos no reembolsables (NPL) subiera al 5,2% en el segmento de crédito al consumo.