El histórico proyecto involucró a más de 40 profesionales, entre ingenieros, técnicos y colaboradores tanto nacionales como internacionales.
A diferencia del primer satélite paraguayo (el GuaraníSat-1, ensamblado en Japón y lanzado en 2021), este nuevo modelo consolida el desarrollo tecnológico local y sienta las bases para futuras misiones científicas en la región.
Durante su tiempo en órbita, el GuaraníSat-2 llevará a cabo diversas tareas técnicas de alta relevancia. Entre sus principales funciones se destacan la prueba de paneles solares desarrollados por la firma italiana Astradine, la retransmisión de datos para la comunidad de radioaficionados y la puesta a prueba de un microchip del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, previamente utilizado en misiones a Marte, para el procesamiento y almacenamiento de imágenes.
Además, investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) utilizarán la nave para realizar mediciones sobre la anomalía magnética del Atlántico Sur, un fenómeno particular del campo magnético terrestre que abarca áreas de Paraguay y Brasil.
Los conocimientos obtenidos en esta misión servirán como entrenamiento técnico para la planificación del futuro GuaraníSat-3, orientada a la observación terrestre aplicada.
El nanosatélite, con dimensiones de 30 centímetros de largo, 10 de ancho y 10 de alto, y un peso inferior a los cuatro kilogramos, fue puesto en ruta espacial tras un ascenso de unos diez minutos a bordo de un cohete de SpaceX, siendo desplegado de forma efectiva una hora después de su despegue.
Una vez liberado en órbita, el dispositivo desplegará sus paneles para iniciar comunicación directa con la estación terrena del Spacelab en la UNA.
Se calcula que la misión del GuaraníSat-2 se extenderá durante aproximadamente dos años. Al finalizar su ciclo útil, el nanosatélite irá perdiendo altitud paulatinamente hasta reingresar a la atmósfera terrestre, donde se desintegrará por completo para evitar la generación de basura espacial.
