El flujo de trabajo comienza en la mesa de entrada con el traspaso de custodia, el juzgado electoral de origen, a cargo de la recepción previa de las mesas, entrega formalmente la documentación a los tribunales electorales.
Según detalló la magistrada, en esta fase, el funcionario verifica cada sobre bajo una fiscalización minuciosa distrito por distrito y local por local, comprobando mesa por mesa antes de expedir el recibo correspondiente a la autoridad juzgadora.
El juzgamiento se ejecuta mediante un sistema mixto de soporte impreso y proyección digital, las actas ya impresas se procesan a través de máquinas electorales para su proyección visual en sala. Este mecanismo de automatización simplifica el cotejo público y permite reducir los tiempos de juzgamiento.
Por último, el trámite sigue un orden geográfico continuo dentro de cada circunscripción. En el caso de la capital, el tribunal evalúa en cadena los expedientes de Cordillera, Paraguarí, Villa Hayes y Boquerón.
Una vez culminado el escrutinio de la totalidad de las actas y resueltas las incidencias, el proceso concluye con la emisión del acto formal de proclamación de las autoridades electas.
