Según informó el director de Redes y Servicios de Salud, Dr. Gustavo Ortíz, tras las primeras precipitaciones se inició un relevamiento de daños enfocado en la seguridad de los pacientes y en la operatividad de las áreas críticas.
A pesar de los desperfectos edilicios registrados en los establecimientos de la capital y sus alrededores, las demás regiones sanitarias del país reportaron afectaciones menores, permitiendo que la respuesta prioritaria se concentrara en el Área Metropolitana sin necesidad de evacuar enfermos.
El Instituto Nacional del Cáncer figuró entre los recintos más castigados, sufriendo desprendimientos de techos de chapa termoacústica y trapezoidal en el área de internados, así como destrozos por la caída de árboles sobre tendidos eléctricos y estructuras operativas.
En el Hospital de Trauma se contabilizaron averías en la lavandería, el albergue y en equipos del área de Rayos X, mientras que en el Hospital Materno Infantil de Fernando de la Mora la filtración de agua obligó a inhabilitar temporalmente las salas de radiología y farmacia por riesgo electromecánico.
Situaciones similares se vivieron en el Hospital General de San Lorenzo y en el Instituto de Medicina Tropical, donde el ingreso de agua anegó sectores clave como quirófanos, salas de partos, urgencias y unidades de cuidados intensivos.
Desde la cartera sanitaria ratificaron que el monitoreo sobre la red pública continuará de forma permanente durante tres turnos diarios para evaluar la recuperación de los recintos.
