Las tareas de búsqueda para dar con el paradero de Khael Valdez, el niño de 3 años reportado como desaparecido desde el viernes 2 de octubre en la zona de General Díaz, departamento de Presidente Hayes, continúan este martes mediante un amplio despliegue por aire y tierra. El menor fue visto por última vez alrededor de las 10:00 en las cercanías del gallinero de una estancia donde su madre trabaja como cocinera.

A pesar de las intensas labores que involucran a la Policía Nacional, militares, bomberos voluntarios y seguridad privada de la zona sobre un área de 8.000 hectáreas, las autoridades no han localizado rastros, prendas ni calzados del menor. Esta falta total de evidencias llevó a los investigadores a considerar la posibilidad de que el niño haya sido retirado del lugar por terceros.

En entrevista con el canal GEN, el fiscal de la causa, Lucrecio Cabrera, enfatizó que la ausencia de pertenencias en el terreno es el dato más llamativo dentro de las pesquisas.

“No tenemos absolutamente nada, ni rastro, ni ropita, ni calzado, nada del niño a pesar de la intensa búsqueda (…). Si fuese atacado por un animal, iba a aparecer por lo menos Crocs o la ropa. No encontramos absolutamente nada, entonces estamos sospechando de que alguien le llevó a la criatura de ese lugar”, señaló.

Respecto a las teorías sobre un eventual ataque de animales silvestres o yacarés en un tajamar cercano, Cabrera explicó que, si bien la hipótesis no se descarta por completo, en ese tipo de escenarios suelen quedar vestigios o prendas de la víctima, de los cuales no hay registros hasta el momento.

En el ámbito penal, la Fiscalía mantiene abiertos procesos indagatorios por presunta violación del deber de cuidado hacia la madre y por supuesta violación de la patria potestad respecto al capataz del establecimiento. No obstante, ninguno se encuentra imputado ni detenido.

El fiscal aclaró que las declaraciones iniciales de la madre coincidieron con los peritajes realizados a su teléfono celular, por lo que por ahora se descarta su participación directa en la desaparición, aunque remarcó la responsabilidad legal sobre la tutela y supervisión constante que requiere un menor de edad.

Por su parte, el capataz colaboró con las indagatorias y presentó su versión sobre las rutinas del día del hecho, por lo que las autoridades aguardan nuevos elementos mientras prosiguen las declaraciones al resto del personal de la propiedad.