Ambos productos, formulados a base de ácido poli-L-láctico, son inyectables subdérmicos diseñados para la estimulación de colágeno y la recuperación de volumen facial, cuyo uso está estrictamente reservado a profesionales de la salud.

La aplicación de este tipo de sustancias de procedencia desconocida, falsificadas o mal conservadas puede acarrear complicaciones sanitarias, entre las que destacan infecciones profundas que podrían manifestarse semanas o meses después del procedimiento, requiriendo en muchos casos tratamiento médico especializado o intervenciones quirúrgicas de urgencia.

Además, existe el riesgo de sufrir reacciones alérgicas graves y efectos secundarios impredecibles debidos a la presencia de componentes no declarados en el etiquetado.

Dinavisa insta a los usuarios que planeen someterse a procedimientos estéticos con estos insumos a exigir la verificación previa del registro sanitario y la trazabilidad del producto.

En caso de haber recibido la aplicación y presentar síntomas como dolor intenso, enrojecimiento, aparición de bultos, cambios en la coloración de la piel o alteraciones visuales, se recomienda acudir de inmediato a un centro médico e informar el caso a la autoridad sanitaria.

Recuerdan a farmacias y empresas distribuidoras que la tenencia y comercialización de productos sin registro sanitario se encuentra terminantemente prohibida, por lo que las unidades existentes deberán ser aisladas de forma inmediata y puestas a disposición de los inspectores.