La intervención se focaliza de forma inicial en el denominado Área 1 del Cementerio del Este, sitio donde diversos relatos históricos y testimonios recabados señalan que, hace aproximadamente 49 años, un grupo de personas habría trasladado e inhumado un cajón en horas de la noche.
Los trabajos en el terreno están encabezados por los antropólogos Jacob Harris y Adriana Sartorio, en colaboración con expertos de The School of Interdisciplinary Forensics de la Arizona State University de Estados Unidos.
Mediante el uso de equipos especializados de escaneo del subsuelo, los especialistas identificaron en las primeras jornadas una serie de anomalías en la densidad del terreno. Aunque estas alteraciones requieren análisis de mayor precisión y de momento no permiten confirmar la presencia de restos humanos, sirven como base técnica para orientar las intervenciones.
El operativo responde a una investigación integral que articula la información testimonial recopilada con los estudios técnicos preliminares realizados en marzo pasado por la misma institución académica estadounidense.
La fiscala de Derechos Humanos, Zully Figueredo, destacó que las tareas continuarán en los próximos días mediante excavaciones progresivas y bajo estrictos criterios de conservación forense para resguardar cualquier posible evidencia vinculada al caso.
La iniciativa cuenta con la participación interinstitucional de la Municipalidad de Asunción, organismos de las Naciones Unidas y representantes de la sociedad civil, además de contar con el financiamiento del Fondo Voluntario del Examen Periódico Universal (EPU) de la ONU.
Por su parte, Rogelio Goiburú, director de la Dirección de Memoria Histórica y Reparación (DMHR) e hijo del médico desaparecido, reiteró el llamado a la ciudadanía para que cualquier persona con información sobre personas detenidas desaparecidas durante la dictadura aporte sus datos a la institución con el fin de avanzar en el esclarecimiento del destino de las víctimas
