El impacto del desborde fluvial repercute con fuerza en comunidades adyacentes al embalse de Yacyretá, como Atinguy, San Pablo y zonas conflictivas como Puerto Carrizal. En este último sector, caracterizado por su vulnerabilidad recurrente, la subida del nivel del agua sobrepasó incluso las viviendas construidas sobre plataformas elevadas, forzando la evacuación total de los pobladores del lugar.

Ante la magnitud de la crecida, el municipio y la Secretaría de Emergencia Nacional tienen operativos 35 albergues temporales y coordinan el envío de un nuevo convoy con insumos y carpas para acondicionar otros 20 refugios adicionales.

Paralelamente, los equipos de auxilio programan incursiones hacia la isla Yacyretá para evaluar la situación de los pobladores dedicados a la pesca que permanecen en ese sector insular.

Las autoridades locales informaron que avanzan en un plan integral junto con el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat y la Entidad Binacional Yacyretá para el reasentamiento definitivo de estas familias en zonas altas.

La situación también genera preocupación por la infraestructura educativa de la zona, en especial por una escuela ubicada sobre la ladera del río cuyo terreno arcilloso podría sufrir erosión estructural debido al constante avance de las aguas.

Mientras el caudal del Paraná continúa desplazándose hacia el sur del departamento, los organismos de socorro mantienen el monitoreo permanente en los diversos puertos de Itapúa para responder ante posibles nuevos anegamientos en viviendas ribereñas.