La corrida de toros tradicional, conocida como torín, podría convertirse oficialmente en patrimonio tradicional y cultural del Paraguay, luego de que la Cámara de Diputados sancionara el proyecto de ley en su versión del Senado. El documento pasa ahora al Poder Ejecutivo, que deberá decidir si lo promulga o lo veta.

La decisión representa un cambio respecto a la postura anterior de Diputados, que había modificado la iniciativa para ampliar la declaración patrimonial a los festejos patronales celebrados en los distintos municipios del país.

Sin embargo, el Senado se ratificó en su versión inicial y remitió nuevamente el proyecto a la Cámara Baja, que finalmente aceptó esa modificación de la propuesta original.

¿Qué implica declarar patrimonio al torín?

El diputado Jorge Ávalos (PLRA-Paraguarí) defendió la aceptación de la versión del Senado y señaló que la iniciativa faculta a la Secretaría Nacional de Cultura y a los gobiernos departamentales y municipales a mantener esta tradición.

El legislador sostuvo que el torín constituye una expresión cultural transmitida de generación en generación, especialmente arraigada en las comunidades rurales.

“El torín constituye una expresión artística transmitida de generación en generación, con profundo arraigo en la vida rural y en las costumbres nacionales, además de aportar valor histórico, social y turístico”, expresó.

Ávalos también afirmó que la Ley de Protección y Bienestar Animal no prohíbe las corridas tradicionales, aunque establece la necesidad de brindar un tratamiento adecuado a los animales y mantener controles sobre ellos.

Debate por el bienestar animal

La iniciativa generó posiciones diferentes dentro de Diputados. En el tratamiento anterior, la Comisión de Protección y Bienestar Animal había recomendado ampliar la declaración a los festejos patronales, en lugar de reconocer específicamente las corridas de toros.

La diputada Rocío Vallejo (PPQ-Capital) respaldó esa postura y acompañó el dictamen en minoría de la Comisión de Legislación, que aconsejaba mantener la versión aprobada inicialmente por Diputados.

Por su parte, las comisiones de Educación, Cultura y Culto recomendaron aceptar la ratificación del Senado, mientras que la de Protección y Bienestar Animal aconsejó mantener la versión original de la Cámara Baja.

Con la sanción legislativa, la decisión queda ahora en manos del Poder Ejecutivo, que deberá promulgar la ley o disponer su veto.