El paquete, que contenía prendas de vestir y productos de cuidado personal, pretendía pasar inadvertido mediante la utilización de frascos de hidratante corporal que, en realidad, contenían cocaína en estado líquido, dentro de 4 envases que pesaban 1 kilo 185 gramos.

La apertura de la encomienda se llevó a cabo en la Oficina de Atención Permanente del Poder Judicial, en presencia de la jueza Lici Sánchez y Alejandro Cardozo.

Esta modalidad de ocultamiento constituye uno de los métodos utilizados por organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas, que recurren a encomiendas y productos de uso cotidiano para intentar evadir los controles de seguridad.

Este resultado reafirma la importancia de las tareas de inspección desarrolladas a fin de detectar y evitar la salida de sustancias ilícitas del territorio nacional hacia mercados internacionales.