En una resolución judicial sin precedentes en Paraguay, Óscar Javier Riveros Portillo fue condenado a tres años de pena privativa de libertad.
El tribunal declaró plenamente acreditada la existencia del hecho punible de crueldad animal con resultado de muerte, al probarse la autoría del procesado en las lesiones fatales infringidas al canino.
La acusación fue sostenida por la fiscal Yennifer Marchuk, del Ministerio Público, sustentada en pruebas técnicas decisivas. En ese marco, la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal coordinó el traslado del cuerpo del animal a la Universidad Nacional de Asunción, donde la necropsia practicada confirmó el origen traumático de las heridas que provocaron su fallecimiento.
El fallo representa un avance histórico en la aplicación efectiva de la Ley N.º 7513/2025 de Protección y Bienestar Animal.
Esta sentencia sienta un precedente clave para combatir la impunidad en casos de maltrato y refleja la efectividad del trabajo articulado entre la Fiscalía, la autoridad de aplicación y los organismos técnicos para sancionar la violencia contra los animales.
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