Ante la crecida del río Paraguay, se activó el protocolo de cierre de compuertas y bombeo de la Fase A de la Defensa Costera de Pilar, cuyas obras fueron ejecutadas para proteger unas 4.200 hectáreas de la ciudad y a aproximadamente 30.000 habitantes frente al riesgo de inundaciones.
El procedimiento comenzó el domingo 18 de octubre, a las 17:30, luego de que el río alcanzara la cota de obra de +51,50 metros. Las operaciones están a cargo del Consorcio CTC, responsable del funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura, bajo el control del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
Al respecto, el ingeniero Diego Gómez, encargado del área en el Consorcio CTC, explicó que las maniobras responden al manual de operación y mantenimiento, que establece los procedimientos necesarios para regular los niveles del agua ante las crecidas y las lluvias previstas para los próximos días.
“Dado el ascenso en el nivel del río Paraguay y la incidencia del Paraná, activamos nuestros protocolos de operación en el sistema de bombeo del arroyo Ñeembucú. Nuestros protocolos dictan que cuando el río supera la cota 5,50 metros en la escala hidrométrica del Puerto de Pilar, debemos aislar la zona urbana cerrando las compuertas aguas arriba y aguas abajo”, explicó a GEN.
El especialista precisó que el tramo urbano aislado a lo largo del cauce del arroyo Ñeembucú abarca unos 8 kilómetros de longitud, creando un reservorio interno con capacidad para almacenar hasta 3,5 millones de metros cúbicos de agua.
Con el cierre de las compuertas, el agua proveniente de los desagües pluviales de los barrios bajos desemboca por gravedad directamente en este reservorio controlado. A partir de allí, el excedente es expulsado mediante el uso de 8 motobombas de gran porte concentradas en dos estaciones principales de bombeo, evitando anegamientos en las zonas vulnerables.
“Esta operación se realiza porque cuando el río Paraguay sube, genera un remanso que frena la salida natural de las aguas pluviales. Al aislar el cauce y deprimir su nivel interno con el equipo de bombeo, permitimos que las salidas pluviales de los barrios sigan descargando libremente sin generar inundaciones internas ante eventuales lluvias”, puntualizó el ingeniero.
Durante las primeras 12 horas de bombeo, se registró un descenso aproximado de 35 centímetros en el nivel interior del arroyo-reservorio Ñeembucú, resultado que permitió evaluar la respuesta inicial del sistema ante la creciente del río Paraguay.
El nivel del río Paraguay en el puerto pilarteño ascendió de 5,48 metros el domingo a 5,66 metros este lunes, registrando un incremento de 18 centímetros en solo 24 horas.
Teniendo en cuenta los pronósticos de precipitaciones para lo que resta de octubre y los meses de noviembre y diciembre en la cuenca media-alta del Paraná, el equipo técnico estima que las compuertas permanecerán cerradas de forma continua por al menos un mes, emulando la contingencia operativa implementada durante la crecida del año 2023.
La estación Ñeembucú dispone de ocho bombas, siete destinadas a operación y una de reserva, además de seis generadores de 715 kVA cada uno. Por su parte, San Lorenzo cuenta con otras seis unidades, cinco operativas y una de respaldo.
Ambas instalaciones atienden sectores con diferentes cotas de funcionamiento. Según explicó Gómez, el sistema San Lorenzo está preparado para operar a un nivel aproximadamente tres metros superior al correspondiente al Ñeembucú.
En paralelo, continúan las pruebas de calibración y las verificaciones eléctricas y mecánicas, junto con el registro permanente de los niveles del agua, para evaluar el rendimiento de los equipos y efectuar los ajustes necesarios ante posibles variaciones del caudal.
