La restricción tuvo su origen en 2025, cuando las autoridades comunales argumentaron que la festividad promueve prácticas contrarias a las tradiciones cristianas y a la formación moral de la niñez y la adolescencia. Con esta postura, la administración local busca frenar por completo el desarrollo de disfraces, recorridos o fiestas alusivas al 31 de octubre dentro de su jurisdicción.
Para garantizar el cumplimiento del ordenamiento, se prevé el despliegue de operativos de control los días 30 y 31 de octubre. Dichas inspecciones estarán a cargo de la Policía Municipal, que trabajará en coordinación con efectivos de la comisaría local para intervenir ante la detección de eventuales festejos.
La disposición volvió a encender la polémica en la comunidad y en diversos sectores del país, donde se cuestiona la legalidad de limitar reuniones privadas e intervenir en el ámbito particular de los ciudadanos
A pesar de la firmeza en el anuncio y de los controles previstos, la comuna no detalló cuáles serán las sanciones específicas para quienes decidan incumplir la restricción.
Con este resolución, el Ejecutivo municipal reafirma la postura asumida el año anterior y advierte que los controles de orden público se ejecutarán con rigor durante las fechas festivas de fin de octubre.
