La obra fue diseñada por el artesano Silvio Grance a pedido de la familia de Wilbert Sawatzky, en el marco de las preparaciones para conmemorar el centenario de la llegada de los colonos menonitas al Paraguay.

Debido a su tamaño, sus piezas fueron fabricadas en Paso Urunde’y, Concepción y luego ensambladas en el Chaco mediante maquinarias pesadas. Aunque es completamente funcional, no puede ser estirada por animales, por lo que quedará como una gran atracción turística.

Esta majestuosa obra mide 15,9 metros de largo, 6,4 metros de ancho, 6,9 metros de alto y pesa 15 toneladas.

El reconocimiento internacional se formalizó tras la llegada de una jueza oficial de la organización Guinness, quien viajó desde Bogotá para supervisar la medición y hacer entrega del certificado. El promotor cultural Nicki Stockl, participante en el proceso de evaluación, destacó que la propiedad recibe constantemente a visitantes locales y extranjeros, así como a delegaciones escolares interesadas en la cultura e historia rural del país.

Este monumento nació de una iniciativa gestada por Sawatzky hace casi una década, en el marco de las preparaciones para conmemorar el centenario de la llegada de los colonos menonitas al Paraguay. Para mediados del próximo año se recreará la travesía original de los pioneros desde Puerto Casado hasta Loma Plata durante un recorrido de 21 días.