Los sectores “profamilia” presentaron un proyecto de ley para tipificar la “ideología de género” como abuso infantil con penas de hasta 20 años de cárcel.
Días atrás, el Arzobispado Metropolitano de la Santísima Asunción fijó una clara postura institucional al respecto. A través de una nota oficial firmada por el secretario canciller, Pbro. Aldo Bernal, e indicada por el Cardenal Adalberto Martínez Flores, la Arquidiócesis confirmó que no asumirá ni difundirá la iniciativa como propia.
La decisión fue comunicada directamente a los firmantes de la comisión propulsora de la iniciativa popular —entre ellos Dannia Rios Nacif, Cora Torres, Doris Medina y Edgar Benítez— en respuesta a la nota donde presentaron su proyecto y extendieron una invitación a la marcha ciudadana.
El documento remarca que, si bien la Iglesia católica mantiene un compromiso histórico con el cuidado de la vida desde la concepción y la protección integral de la niñez a través de espacios como la Red Arquidiocesana del Cuidado, la propuesta legislativa presentada requiere prudencia y rigor técnico antes de cualquier pronunciamiento de apoyo.
“La iniciativa que ustedes presentan merece una consideración serena y un estudio atento en sus dimensiones jurídicas y pastorales. Asimismo, hemos solicitado a nuestros expertos una opinión jurídica sobre la modificación legislativa propuesta (Art. 135 del Código Penal). Mientras ese análisis y el discernimiento pastoral estén en curso, el Arzobispado no asumirá institucionalmente la convocatoria ni la difundirá como una convocatoria propia”, señala el comunicado.
La Cancillería de la Arquidiócesis aclaró, sin embargo, que esta postura se circunscribe estrictamente al plano institucional y no supone una objeción ni valoración sobre la libertad de los fieles laicos que decidan acudir de forma personal a las movilizaciones.
En la nota, el Arzobispado citó las enseñanzas del Papa Francisco y el Magisterio de la Iglesia para recordar los principios sobre la diferencia sexual y el trato a las personas.
Sobre la cuestión de género, recordó que el Santo Padre manifestó preocupación por planteamientos que desconocen la diferencia y reciprocidad entre hombre y mujer, aclarando que dicha distinción no supone subordinación, sino una llamada a la comunión.
También recordó el respeto a la dignidad individual y citó expresamente la exhortación Amoris Laetitia (n. 250), subrayando que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto”, instando a evitar cualquier forma de discriminación injusta, agresión o violencia.
