La magnitud de la emergencia actual deja un saldo de aproximadamente 3.000 familias damnificadas, distribuidas en zonas críticas de asistencia en el sur y este del país.
De esa cifra, unas 1.300 familias permanecen albergadas de forma transitoria en tinglados y viviendas temporales adaptadas en los departamentos de Misiones, Ñeembucú, Itapúa y Alto Paraná, que concentran el mayor impacto del desborde de los cauces hídricos.
Además, la situación geográfica y las dificultades de acceso dejaron a cerca de 950 familias atrapadas en sus propios hogares. Estas personas se encuentran en una posición de alta vulnerabilidad, ya que sufren el anegamiento directos de sus zonas pero carecen de vías o medios para poder evacuar.
En paralelo, alrededor de 2.100 familias afectadas tuvieron que alojarse de manera provisoria en casas de familiares para resguardarse de las aguas.
Frente a la urgencia en el departamento de Ñeembucú, las tareas de contención lograron cubrir hasta el momento el 80 % de la asistencia requerida en los distritos de Cerrito y Mayor Martínez.
Ante la proyección de que las condiciones climáticas se mantendrán vigentes hasta el primer trimestre de 2027, las instituciones establecieron una hoja de ruta basada en la experiencia de los años 2018 y 2019, cuando las autoridades asistieron a unas 64.000 familias en tres momentos distintos de la crisis y levantaron cerca de 25.000 viviendas temporales.
