El Tribunal de Sentencia, presidido por el juez Herminio Montiel e integrado por los magistrados Zunilda Martínez Noguera y Edgar Lezcano, resolvió imponer la pena de 30 años de privación de libertad más cinco años de medida de seguridad y la prohibición de ejercer cualquier oficio o actividad vinculada a su culto por el mismo periodo.

El juicio oral y público culminó este viernes en el Palacio de Justicia de Ciudad del Este tras extensas jornadas de deliberación. Durante el desarrollo del proceso, la fiscal Vivian Coronel demostró la responsabilidad penal del hombre por coacción sexual y violación, trata de personas agravada, abuso sexual en niños, actos homosexuales con menores de edad y violación del deber del cuidado.

Según la investigación fiscal, los hechos ocurrieron entre los años 2018 y 2025 en diversas locaciones de Ciudad del Este, Hernandarias y Minga Guazú.

El hombre se valía de su posición como líder de un grupo religioso umbandista, el cual carecía de registro oficial ante el Viceministerio de Culto, para captar a personas en situación de vulnerabilidad. Bajo la promesa de ofrecerles vivienda, alimentación y protección espiritual, aislaba a sus víctimas para luego someterlas a explotación, abusos sistemáticos y severos castigos físicos.

Las pruebas presentadas durante el juicio revelaron que el condenado abusó sexualmente de dos niñas de 12 y 13 años, de un niño de 9 años y ejerció coacción sexual contra adolescentes y jóvenes adultos.

Además, se comprobó la trata de personas con fines de servidumbre en perjuicio de cinco víctimas, quienes eran obligadas a trabajar sin remuneración y bajo la amenaza constante de muerte hacia ellas y sus familiares. A esto se sumó la violación del deber del cuidado de una niña de dos años, a quien expuso a rituales nocturnos con consumo de alcohol y tabaco.

El esquema de sometimiento fue respaldado por los testimonios de las víctimas, cuyas declaraciones en Cámara Gesell coincidieron plenamente en el modus operandi del agresor.