Desde finales del año 2024, el Instituto de Previsión Social (IPS) viene desarrollando un procedimiento quirúrgico de alta complejidad enfocado en la neurocirugía funcional. Se trata de la colocación de electrodos a nivel cerebral, en zonas específicas como los núcleos intralámicos y el tálamo, con el fin de controlar las alteraciones motoras asociadas a la enfermedad de Parkinson.
El Dr. Óscar Servín, jefe de servicios de Neurocirugía del IPS Central, explicó a la radio Universo 970/Nación Media, que la estimulación cerebral profunda está dirigida a combatir síntomas como el temblor, la rigidez y la bradicinesia.
Aunque aclaró que la cirugía no revierte las manifestaciones no motoras de la patología , como la constipación o las alteraciones en la voz, destacó que el impacto en la calidad de vida es drástico, permitiendo a los pacientes recuperar la movilidad necesaria para alimentarse e higienizarse por cuenta propia.
El especialista precisó que el tratamiento no está indicado para todos los casos. Ciertas condiciones clínicas, como la presencia de demencia severa, constituyen una contraindicación clara, independientemente de la edad del paciente.
Por lo general, los primeros síntomas aparecen entre los 50 y 60 años, y tras una década de evolución clínica se suele generar resistencia a los fármacos habituales, además de efectos adversos como disquinesias inducidas por el uso crónico de la levodopa. La cirugía permite reducir e incluso suspender las dosis farmacológicas en un porcentaje de los intervenidos.
El Dr. Servín detalló que los parámetros evaluados en Paraguay mediante la escala internacional UPDRS muestran una media de mejoría del 49%, una cifra alentadora que posiciona de forma positiva los resultados locales.
El abordaje quirúrgico requiere un alto grado de especialización. En Paraguay actualmente existen solo dos neurocirujanos funcionales formados en el extranjero, el Dr. Óscar Servín y el Dr. Joel Sanabria. Ambos lideran un equipo multidisciplinario de al menos 13 profesionales que incluye a neurólogos clínicos, psiquiatras, neuropsicólogos, imagenólogos, otorrinos y nutricionistas.
En el sector privado, este procedimiento alcanzará un costo aproximado de 900 millones de guaraníes. Sin embargo, gracias a un trabajo coordinado entre el IPS, el Ministerio de Salud Pública y la Defensoría del Pueblo, el costo para los asegurados intervenidos en el IPS Central es totalmente nulo.
A nivel presupuestario, el especialista argumentó que la intervención representa también un ahorro significativo para el Estado. Un paciente no operado, debido al deterioro progresivo, las complicaciones médicas adicionales y la jubilación anticipada, puede costar hasta 2.900 millones de guaraníes al sistema de salud en tres años.
