En su reunión realizada ayer, viernes, el Comité de Política Monetaria (CPM) resolvió, por unanimidad,mantener la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 5,50% anual. La decisión se sustenta en estos pilares:

Evolución económica interna favorable: La actividad económica doméstica sigue mostrando un buen desempeño, lo que impulsó la revisión al alza de la proyección de crecimiento del PIB para 2026, pasando de 4,5% a 5,0%.

Inflación bajo control: Las distintas medidas de inflación se mantienen en niveles bajos. Esto permitió ajustar a la baja la proyección de inflación total para el cierre de 2026 (de 3,3% a 3,0%), mientras que las expectativas de inflación a mediano plazo siguen ancladas en 3,5%.

Riesgos externos persistentes: Se mantiene la atención sobre factores internacionales, tales como las tensiones geopolíticas en Medio Oriente (que presionan al alza los precios del petróleo) y las expectativas de tasas de interés más elevadas en Estados Unidos.

Los encargados de analizar la tasa mensualmente son los integrantes del Comité de Política Monetaria, quienes analizan factores como la economía internacional y local, la evolución de la inflación, las proyecciones, las expectativas y todos los riesgos que pueden afectar a la inflación en el futuro.

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¿En qué áreas y cómo repercuten los cambios en la tasa de política monetaria?

Según el BCP, pueden influir en estas áreas:

Tasa de interés: Los cambios en la TPM influyen en las tasas de interés bancarias, afectando las decisiones de consumo e inversión de familias y empresas.

Canal del crédito: Con las modificaciones de la TPM, se ajusta la liquidez del sistema bancario, impactando en el volumen de crédito disponible.

Tipo de cambio: Las variaciones en la TPM afectan la demanda de moneda extranjera, influenciando los precios de los productos importados.

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