El hecho ocurrió alrededor de las 18:00 horas, cuando el menor, quien aparentemente jugaba a colocarse la olla a modo de casco en un descuido de sus tutores mientras realizaban tareas de limpieza en la casa, ya no pudo retirarla.

En diálogo con el canal GEN, el teniente René Rejala, de los bomberos voluntarios de Minga Guazú, relató el operativo despliegue para auxiliar al pequeño sin tener que recurrir a herramientas de corte complejas que pongan en riesgo su integridad física.

“Tuvimos que hacerlo de forma manual; le buscamos el lado y la forma. Gracias a Dios logramos sacar la olla con éxito de la cabeza del menor. Siempre tratamos de mantener la calma en todo momento, que es lo más importante en este tipo de situaciones”, detalló el teniente Rejala.

El voluntario explicó que la principal preocupación era el riesgo de sufrir lesiones o cortes en el cuero cabelludo o las orejas con los bordes de la estructura metálica, ya que el niño afortunadamente no presentaba dificultades respiratorias durante el incidente.

“Lo hicimos sentar en el sofá, analizamos qué procedimiento tomar y la mejor opción fue la maniobra manual, que fue un éxito. El niño se retiró sin ningún corte ni rasguño, salió todo bien”, destacó el bombero.