La primera etapa de asistencia comenzó el martes pasado con la entrega de 550 fardos de heno, 1.800 kilos de balanceados para engorde de novillos, 7.000 litros de melaza y 550 kits sanitarios, según informó Juan Ramírez, coordinador social de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) en Ayolas.

Ramírez explicó que los productores lograron trasladar a sus animales a terrenos más elevados antes de la crecida. Sin embargo, después de permanecer entre 15 y 18 días en esos lugares, las condiciones comenzaron a complicarse por la falta de alimento.

La asistencia también debe contemplar a ovejas, cabras, cerdos y aves de corral, por lo que los productores necesitan balanceados que puedan utilizarse para alimentar a distintas especies.

Uno de los principales problemas es el acceso a las zonas afectadas. En sectores como Panchito López, los equipos de distribución solo pueden ingresar con tractores y vehículos adaptados, mientras que algunos propietarios se acercan con sus propios medios para retirar los insumos.

La entrega se realiza con apoyo de camiones de la EBY, la Gobernación de Misiones y los municipios, aunque las condiciones del terreno dificultan el traslado de los alimentos.

Según Ramírez, muchos pequeños ganaderos dependen de campos comunales ubicados en la ribera del río Paraná. Otros cuentan con apenas entre dos y cinco hectáreas, donde mantienen su ganado lechero, principal sustento de sus familias.

Entre las zonas con mayor concentración de animales se encuentra Panchito López, a unos 70 kilómetros de Ayolas. También está Pindoty, en la isla Lapachal, donde se estima que hay unas 3.000 cabezas de ganado vacuno que fueron trasladadas a tiempo a terrenos más altos.

El coordinador señaló que las lluvias, con registros de entre 100 y 150 milímetros por día, sumadas a la crecida del Paraná, redujeron los espacios disponibles para alimentar al ganado. Además, el agua tardará en escurrirse, por lo que las dificultades podrían prolongarse.

El traslado de los fardos de heno, que pesan alrededor de 350 kilos, y de la melaza de caña de azúcar requiere maquinaria y la colaboración de voluntarios y propietarios de la zona.