En entrevista con el canal GEN, la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, analizó los indicadores de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) y destacó un avance sin precedentes en el mercado laboral.

Según la titular de la cartera estatal, el crecimiento de la formalidad ha sido sostenido y acelerado en los últimos tres años, superando la tendencia histórica donde la informalidad ganaba terreno.

“Tenemos una tasa de formalización del 46%. Más de 227 mil personas fueron formalizadas de acuerdo a los datos del INE. Pasamos del 41,5% al 46%, un crecimiento de 4,5 puntos porcentuales en tres años que no se ha visto en el análisis histórico de nuestro mercado de trabajo”, afirmó la ministra Recalde.

Entre los datos más sobresalientes del informe correspondiente al tercer trimestre de 2026, la ministra señaló la contracción de la tasa de desempleo:

La tasa de desocupación se ubicó en 4,1%, posicionándose entre las cifras más bajas registradas. Esto implica que cerca de 24.000 personas salieron de la desocupación y encontraron empleo.

El sector privado asalariado creció en más de 108.000 personas en el último trimestre, impulsado por rubros como comercios, restaurantes y hoteles, que absorbieron más de 83.200 trabajadores.

El ingreso real de los trabajadores experimentó un incremento del 7,2%, ubicándose por encima de la tasa de inflación acumulada.

Recalde resaltó que seis de cada diez nuevos asalariados en el sector privado son formales y cotizan a cajas de jubilación como el IPS. Dentro de esta dinámica, el empleo femenino tuvo un rol protagónico, registrando un incremento del 10% en la incorporación de mujeres al mercado privado, frente al 6,9% observado en hombres.

Al ser consultada sobre las críticas respecto a la disminución del empleo en el sector primario (agrícola), la ministra aclaró que los datos no reflejan un aumento de la desocupación en el campo, sino una migración o transición laboral.

Alrededor de 55.000 trabajadores salieron de la agricultura familiar de subsistencia para incorporarse a actividades de los sectores secundario y terciario (servicios, comercios e industrias) dentro de sus propios territorios, influenciados también por la tecnificación e integración de cadenas de valor en el campo.