Los manifestantes expresaron que son dobles víctimas del colapso institucional. Por un lado, por la abrupta pérdida de sus fuentes de trabajo; por el otro, porque la gran mayoría mantenía sus ahorros personales y familiares en la propia entidad financiera.
Iván Galeano, uno de los voceros del grupo, señaló que la incertidumbre afecta directamente a unos 490 empleados directos de la entidad bancaria a nivel nacional, además de un universo que alcanza a más de 1.500 trabajadores de empresas vinculadas.
“Pedimos que sean claros con nosotros, que nos digan bien cómo, cuándo y dónde van a realizar los cálculos de nuestros pagos de salario y eventualmente la liquidación final que corresponda. Nosotros también fuimos engañados; hasta el lunes por la tarde nos insistían en que todo estaba bien y que sigamos captando fondos de clientes y familiares”, declaró al canal GEN.
Los exempleados denunciaron la falta de comunicación previa por parte de la alta gerencia del banco. Muchos de los trabajadores contaban con una extensa antigüedad en el sector —algunos provenientes de la absorción de Visión Banco— y se encontraron con los accesos bloqueados de forma imprevista.
