La historia del poder en Paraguay guarda un mito urbano con un 99% de efectividad estadística. El legendario Chevrolet Caprice descapotable, adquirido a finales de los años 60 por la familia Abdo y conservado en Mburuvicha Róga tras el golpe de 1989, volvió a cobrar protagonismo como amuleto presidencial.
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La tradición democrática muestra una coincidencia ineludible. El vehículo llevó en sus asientos al General Andrés Rodríguez, Juan Carlos Wasmosy, Luis González Macchi, Nicanor Duarte Frutos, Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez durante sus respectivas asunciones o actos de mando. Todos ellos completaron sus periodos gubernamentales.
En contrapartida, solo dos mandatarios rechazaron utilizar el clásico automóvil para su traspaso de mando: Raúl Cubas Grau en 1998 y Fernando Lugo en 2008. Ambos presidentes terminaron destituidos abruptamente de sus cargos mediante juicio político.
Santiago Peña decidió romper la tradición y no utilizó el descapotable durante su toma de posesión. Tras los recientes escándalos financieros e institucionales que sacuden al Ejecutivo, la oposición política y diversos sectores articulan los pasos para un inminente juicio político, confirmando la superstición que rodea al auto presidencial.