El objetivo es erradicar los baños inadecuados en 11 comunidades de Luque, y demostrar que es posible el acceso al derecho humano a saneamiento adecuado en comunidades vulnerables cuando hay trabajo articulado, voluntad y acciones de incidencia en políticas públicas inclusivas.
Esta campaña en Luque ha logrado impactar positivamente en la calidad de vida de más de 1.100 familias en 4 comunidades. La meta será cumplida cuando en la próxima edición de la campaña se logre dar apoyo a otras 127 familias.
Clave para el desarrollo
Las personas que carecen de un baño adecuado, condiciones mínimas de higiene, acceso a agua potable y saneamiento sufren múltiples privaciones y exclusiones. Estos aspectos están estrechamente vinculados con la salud, ya que la falta de higiene aumenta la susceptibilidad a enfermedades. Además, la falta de saneamiento adecuado fomenta la inestabilidad laboral y deserción escolar. Por lo tanto, es de vital importancia que cada familia cuente con buenas condiciones de saneamiento, esto constituye el punto de inicio para su desarrollo y bienestar.
“Alcanzar la meta de erradicar los baños inadecuados puede parecer un objetivo distante, pero creemos firmemente que es posible. Nos hemos enfocado en los primeros 4 barrios de Luque que formaron parte de nuestro estudio y estamos muy cerca de lograrlo. La colaboración entre el sector público y privado es fundamental para superar este desafío”, afirmó Raquel Bertrán, Gerente de Desarrollo de Recursos e Incidencia.
El inicio de una gran idea
Todo comenzó en 2014, cuando Hábitat para la Humanidad Paraguay llevó a cabo su primera campaña de mejora de baños. Posteriormente, en 2020, se realizó un Estudio de relevamiento en 11 asentamientos en Luque, que permitió dimensionar la precariedad de las condiciones sanitarias en estos hogares y trazarse objetivos anuales.
“Este relevamiento fue crucial para focalizar la campaña en Luque, una ciudad que cuenta con al menos 100 asentamientos informales. Durante los años de la pandemia, la campaña se adaptó para hacer frente a la emergencia sanitaria y responder la necesidad de brindar instalaciones de higiene a nivel comunitario” expresó Mary Lechenuk , directora nacional de Hábitat para la Humanidad Paraguay.
Hasta la fecha, la Campaña Salud al Agua ha beneficiado a más de 1.100 familias y 5.500 personas, especialmente a mujeres, niños y niñas.
Incidencia en políticas públicas
Es importante destacar que, junto con la campaña “Salud la Agua”, la organización ha estado trabajando para aumentar la visibilidad e influencia en las Políticas Públicas relacionadas con el sector del agua y saneamiento. Específicamente, proporcionando contribuciones al Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento con el objetivo de promover la inclusión de los asentamientos.
Baños modernos y con innovación
Los baños construidos a través de la Campaña Salud al Agua cuentan con azulejos, artefactos y conexiones adecuadas para garantizar una mayor higiene.
El pozo ciego es el sistema de saneamiento más utilizado en Paraguay, pero requiere mantenimiento y puede ser una fuente de contaminación ambiental. Como innovación, se están implementando biodigestores que funcionan como cámaras sépticas para evitar la contaminación de las napas freáticas, ya que el terreno donde se construyen algunos de ellos está en zonas inundables y requieren de una construcción adecuada.
De esta manera, los biodigestores son una opción sostenible y económica y cumplen la función del pozo ciego. El proceso ocurre en un tanque cerrado y hermético donde la materia se descompone sin oxígeno.
Nuevos hábitos de higiene y kits sanitarios
Además de la mejora de infraestructura de saneamiento que se realiza en el marco de cada campaña, Hábitat para la Humanidad desarrolla también diversos talleres que buscaron promover nuevos hábitos de higiene, el buen uso del agua y el mantenimiento de las nuevas instalaciones. En las entregas realizadas este año se distribuyeron kits sanitarios para cada familia, facilitando herramientas e insumos de limpieza.
“Las comunidades colaboraron en forma muy comprometida. Al comienzo, ellos no se sentían capaces, pero paso a paso fueron ganando confianza e involucrándose. Cuando les propusimos innovar con los biodigestores, estuvieron abiertos. El trabajo fue conjunto, ellos se encargaron de hacer las excavaciones y el desmonte de sus baños precarios.” compartió Patricia Echeguren como Especialista social de Hábitat para la Humanidad Paraguay.
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