Nuestro país registra un movimiento de 90.000 contenedores año (entre importación y exportación), pero la capacidad de la Dirección Nacional de Aduanas de escanear estas cargas solo llega al 5%, es decir, unos 4.500 contenedores.
La institución aduanera requiere como mínimo 10 equipos nuevos para cubrir siete puertos privados por donde pasan el 94% de los contenedores y tres en las zonas fronterizas. Sin embargo, los equipos tecnológicos actuales de la institución tienen más de 13 años de uso y están prácticamente obsoletos.
Son tres los equipos viejos que cuenta la institución. Estos, por la suma total de G. 46.700 millones, fueron “repotenciados” (nombre pomposo para designar la reparación de tres chatarras obsoletas). Con el importe de esta dudosa “inversión” (sacada por la vía de la excepción) podían haber comprado escáneres nuevos.
Según el director aduanero, Julio Fernández, con los recursos propios de la institución se llegó a adquirir un aparato de control. En tanto que una licitación para la compra de otros dos escáneres sigue sin definirse, pese a que la subasta se realizó a mediados de agosto pasado.
Mientras que Aduana recibió como donación un equipo de parte del Centro de Despachantes Aduaneros. A lo anterior se suman las cuatro camionetas con rayos X que fueron donadas por Taiwán pero que aún no llegaron al país.
Es decir: la institución cuenta con tres aparatos viejos repotenciados; otro donado por el Centro de Despachantes, otro comprado con recursos propios; recibirá como donación cuatro de parte de Taiwán, y está licitando dos más.
En el cambalache total hay 11, pero de momento solamente dos escáneres están funcionando, lo cual permite que los narcos sigan contaminando las cargas con cocaína para enviar al extranjero.
El último caso detectado fue un contenedor de carne con 648 kilos de cocaína proveniente de Asunción, cuya incautación se registró el 16 de noviembre en el puerto de Amberes, Bélgica. El modus operandi es el mismo que el detectado en Montevideo cinco días después.
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Otro detalle que se repite es que las bolsas estaban señalizadas con una pintata en forma de cruz, como en el operativo en Montevideo, que se llevó a cabo el 21 de noviembre, es decir, cinco días después, donde el destino final era Rusia con escala en Amberes, Bélgica.
Respecto a la carga incautada en Uruguay, el abdista Víctor Ramón Sanabria Oporto, Adelio Fretes García y Cándido Fretes son investigados y se encuentran prófugos.
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