El gran ausente en la Villa Serrana fue el presidente Mario Abdo Benítez, quien días atrás ya fue a Caacupé y evitó asistir este 8 de diciembre ante el temor a no ser bien recibido por los feligreses.
Durante la misa central por la celebración religiosa de la Virgen de Caacupé, el líder religioso Ricardo Valenzuela le dedicó (sin mencionarlo) unas palabras.
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Primero Valenzuela refirió que una preocupación fundamental es la situación y el manejo de la economía. “A duras penas hemos superado una pandemia y por poco, como resultado inmediato, no hemos caído en una debacle económica. Es necesario fijarse en el endeudamiento de nuestro país en cifras siderales, miles de millones de dólares, como deuda externa, que representa un altísimo porcentaje del producto interno bruto”, indicó.
Justamente, de acuerdo con los datos públicos, el alarmante nivel de la deuda pública, hasta el mes de septiembre, ya rondaba los 14.670 millones de dólares, que equivale al 35,8% del PIB. Del monto total adeudado, 11.812 millones corresponden a compromisos del Estado con los acreedores externos y los restantes 1.819 millones representan la deuda interna. En la administración actual, la mayor parte del endeudamiento fue para las obras públicas, y no hay que olvidar que la empresa distribuidora de asfaltos, declarada por Mario Abdo, creció 450% en sus importaciones en coincidencia con el impulso en la construcción de rutas a través del MOPC.
Nota relacionada: Paraguay se volvió un adicto al endeudamiento, resalta HerkenEl obispo de Caacupé mencionó que no parece prudente hacer préstamos y más préstamos y aprobar, deliberadamente, un presupuesto deficitario; gastos y más gastos sin tener aún con qué pagar. “El panorama sombrío de nuestra economía apunta directamente a la quiebra con toda la consecuencia que se puede derivar. Nuestro país, cuya economía se centra en tres rubros principales: agricultura, ganadería y energía. El bajo valor agregado de las actividades productivas repercute en un alto desempleo o subempleo en tanto que la extracción de recursos naturales choca frontalmente con la conservación ambiental”.
“Cada tanto escuchamos que se tiene la idea de endeudarse más y más, inclusive para pagar sueldos y aumentos salariales de algún sector de los funcionarios públicos. No estamos en contra de que se pague bien a los trabajadores, pero frente a la precariedad de los recursos estatales, sobre todo en salud, educación, seguridad y justicia, es necesario cuidar los gastos”, agregó.
Por otro lado refirió que el Instituto de Previsión Social (IPS) es una gran institución que atiende los problemas de salud de tantos trabajadores y obreros cumpliendo así un rol relevante en la sociedad. Y en ese sentido manifestó su preocupación en la propuesta de “meter mano” a los fondos de la previsional, lo cual es sumamente riesgoso para el futuro de miles de asegurados y sus respectivas familias.
“Cada tanto se hacen intentos de utilizar fondos del IPS, buscando atajos para solucionar, de modo imprudente y deshonesto, faltantes causados por el mal manejo de la administración de la República. Por eso, con fuerza profética, requerimos que se atienda a no despojar a los trabajadores de los recursos generados con su dinero ganado con esfuerzo y tenacidad. Los obreros tienen derecho a disfrutar plenamente de la asistencia sanitaria y que reciban su justa jubilación. Quitar al IPS de sus recursos resultará muy peligroso. Y nos preguntamos y preguntamos a los representantes que proponen estas posibilidades: ¿No sería el fin del seguro social? ¿Por qué los obreros deben pagar el costo de la mala administración de los gobernantes?”, cuestionó.
