El representante del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, Orlando Castillo, puntualizó que algo falla desde el momento en que a la población carcelaria le sucede la superpoblación, y que en contrapartida no se esgrime ninguna fórmula de solución.
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Por su parte Olga Blanco, ex directora de Institutos Penales, señala que la emergencia de facciones criminales que gobiernan, literalmente, los reclusorios, convirtieron el problema en una crisis de dificil abordaje.
“Este fenómeno se visualiza desde hace varios años. Cuando esto comenzaba allá por el año 2000, yo adverti a autoridades del gobierno la aparición de este problema”, manifestó Blanco.
La crisis penitenciaria comienza a mostrar aristas de que el gran problema aún está por llegar. Al rápido hacinamiento que se verifica en las nuevas cárceles se suma la alta morosidad judicial.
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En la actualidad, miles de presos sin condena engrosan los reclusorios que, antes que centros que apuntan a la reinserción de los internos, se convierten en verdaderas “universidades” de maleantes, de los cuales entran malandrines y “se reciben” de soldados del PCC, clan Rotela u otra facción criminal que opera en las cárceles.
