• Unidad de Investigación Nación Media

El tratamiento que el gobierno de Mario Abdo Benítez le dio a la pandemia del covid-19 es uno de los principa­les ejes de cuestionamien­tos a su administración, y dentro de este aspecto, uno de los temas centrales fue sin lugar a dudas la lle­gada de las vacunas contra el SARS-CoV-2. El manda­tario y Julio Mazzoleni, ex titular del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS), aposta­ron casi todas las fichas por el mecanismo Covax, un fracaso de cabo a rabo donde se encuentran con­gelados US$ 5.670.990 de los fondos de emergencia.

Hasta ahora el Estado paraguayo no logra poner un punto final a la situa­ción, sobre todo luego de las incansables promesas realizadas por las autorida­des nacionales, que lo único que hicieron fue jugar con la ilusión de una población que aguardaba con ansias las llegadas de los bioló­gicos para poder paliar el escenario de muertes dia­rias como consecuencia del coronavirus.

Mario Abdo Benítez, presidente y Julio Mazzoleni, ex ministro de Salud.
Mario Abdo Benítez, presidente y Julio Mazzoleni, ex ministro de Salud.

EL INICIO

Todo empezó en octubre del 2020 cuando el enton­ces ministro de Salud, Julio Mazzoleni, anun­ció que el Gobierno había decidido apostar por el mecanismo Covax, codi­rigido por la Alianza Gavi, la Coalición para las Inno­vaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la Organización Panameri­cana de la Salud/Organi­zación Mundial de la Salud (OPS/OMS).

Paraguay desembolsó US$ 6.847.680 como pago inicial por el total de 4.279.800 vacunas comprometidas. La historia ya es sabida, para abril del 2021 el represen­tante de la OPS/OMS Luis Escoto abandonó el país, en medio de una situación de crisis sanitaria, tensión social y abandono político; la situación se agudizaba.